miércoles, 17 de agosto de 2016

PARTE MÉDICO
PARTE ANGÉLICO

Como os compartí el otro día tengo un principio de cataratas en el ojo derecho, como consecuencia de los corticoides con los que intentaron tratarme otra enfermedad, en fin, lo que se dice en medicina "un efecto adverso de la medicación", vale que no es el peor de loa diagnósticos, que es operable, etc, etc... pero no deja de ser un nuevo trastorno, un recordatorio de que la edad avanza, el cuerpo se resiente, que ya no soy un chaval, y que a partir de ahora, en efecto, lo que se esperan son nuevos achaques... no mejorías, al fin y al cabo es ley de vida... envejecemos...


Sea como fuere el caso es que, buscando información en internet sobre las cataratas, me encuentro entre los resultados de la búsqueda en SAN GOOGLE BENDITO, en inglés, un resultado que me llama la atención "blind angels ask for healing to God in ancient greek egyptian papyrus", es decir "ángeles ciegos piden ayuda a Dios en un antiguo papiro griego egipcio", y como ya sabéis que me pirran la papirología, la arqueología bíblica, los textos apócrifos y ese tipo de estudios, no he podido evitar seguir el enlace y esto es lo que he descubierto, lo que comparto con vosotros, simplemente por su curiosidad:


Este es el llamado PAPIRO OXIRRINCO, nº 1384 (de la vasta colección de papiros, escritos en griego o copto, encontrados en la localidad del mismo nombre, en EGIPTO, y que comprenden miles de textos, algunos fragmentarios, otros completos, de los primeros siglos del cristianismo en aquella región, hay textos de los evangelios canónicos demostrando la inalterabilidad de la transmisión del texto hasta nuestros días, textos apócrifos, oraciones, liturgias, catequesis, contratos de toda naturaleza, obras clásicas, inventarios, facturas, una orden de arresto contra un cristiano, cartas entre cristianos, amuletos, textos mágicos, etc, etc... ¡Toda la vida de aquella aldea, durante los primeros siglos del cristianismo, documentada en sus textos!), este papiro, un simple fragmento, contiene en griego el texto de tres recetas médicas (para la retención de orina, para las heridas y para el aparato digestivo) y dos pasajes pseudo-evangélicos o bíblicos, completamente desconocidos, que son los que me han llamado la atención, cuya transcripción y reconstrucción del texto es la siguiente:

Y ésta otra su traducción:

...unos hombres nos encontraron en el desierto y dieron al Señor: "Jesús ¿Qué cura es posible para la enfermedad?" Y él les dijo: "Tengo un aceite y verteré mirra sobre aquellos que crean en el nombre del Padre, del Espíritu Santo y del Hijo" Los ángeles del Señor fueron a lo mas alto del cielo, sufriendo de los ojos y sosteniendo una esponja. El Señor les dijo: "¿Por qué venís hasta aquí, oh, Espíritus puros?" Ellos dijeron: "Venimos para recibir el remedio, Señor Sebaot, porque tuyo es el poder y la fuerza".

El primer texto, líneas 15-22, parecen provenir de algún tipo de "evangelio apócrifo" o desconocido. Jesús se encuentra con unas personas que le preguntan cómo pueden ser sanadas de su enfermedad. La respuesta es que él ofrece un aceite y una mirra para aquellos que creen en el nombre (o en el poder) del Padre, del Espíritu Santo y del Hijo, obsérvese la curiosidad en la alteración de la enumeración de las personas de la Santísima Trinidad. La escena se lleva a cabo, "en el desierto" lo que la asemeja a otros pasajes evangélicos como Mateo 8,2-4 "cuando Jesús descendió del monte"; Marcos 1,40-45 "ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios"; Lucas 5, 12-16 "él se apartaba a lugares desiertos, y oraba"; donde la sanación del leproso por parte del Señor Jesús se enmarca justo al partir el Señor "descendiendo del monte" o "en lugares apartados", si estas personas fueran tales leprosos habría una conexión mayor con el Evangelio canónico. 

El segundo fragmento es completamente diferente al anterior, narra la ascensión al trono de Dios, de dos ángeles afectados por una enfermedad de los ojos, que recurren a Yahvéh Sebaot que tiene el poder de sanarlos. No hay más conexión entre ambos fragmentos que la referencia a la enfermedad en ambos, el aceite del primer fragmento y la esponja (quizás para ungirse con el remedio) que portan los ángeles en el segundo caso. Además, en el primer texto se menciona ortodoxamente, aunque no en orden, a la Santísima Trinidad, mientras que en el segundo caso la referencia a Yahvéh Sebaot, aunque no es desconocida del Antiguo Testamento, aparece sospechosamente en gran cantidad de oraciones antiguas de carácter gnóstico. Por lo que no hay duda de que ambos fragmentos no tienen nada que ver entre sí, es más, mientras que el primero es de influencia claramente cristiana, el segundo sería más judaizante, con esa apocalíptica y esa angeología tan del gusto judío como se descubre por ejemplo en apócrifos como "El apocalipsis de Baruc" o "La Ascensión de Elías".


Por su parte, ROBERTA MAZZA, una experta en el estudio y traducción de papiros cristianos antiguos, señala lo siguiente:

La brevedad del relato, sobretodo en lo que se refiere al segundo fragmento, induce a pensar, junto con las recetas médicas adjuntas, que se tratase de algún tipo de compendio de procedimientos para sanar, que incluirían a partes iguales, textos religiosos, oraciones especiales, recetas médicas, la elaboración de amuletos, como era propio de la medicina mágico-supersticiosa con tintes religiosos de los primeros siglos del cristianismo en el área de influencia egipcia. En ambos casos se pueden definir ambos fragmentos como "historiolas" que es el nombre técnico para definir una historia arquetípica que reactiva su poder evocador cada vez que se narra o se evoca. El uso de la primera persona del plural (en el primer fragmento) indica que el sanador que redacta el texto recurre al artificio de escribir el texto como si lo narrase algún discípulo del Señor, como suele ser habitual en los textos apócrifos... Sea como fuere, los que recurrían al sanador, reconocían el poder del texto transcrito, sobre el pergamino,o cualquier otro tipo de amuleto, pues un sanador oficial (a veces los monjes mismos) eran los únicos autorizados a copiar, una y otra vez, y difundir, estos textos sanadores.

Estos textos ofrecen una preciosísima información para descubrir el papel de la magia y la medicina en la edad antigua, y el papel de la superstición como vehículo de transmisión, paradójicamente, contra los falsos dioses y la magia de Egipto y el cristianismo incipiente.

La mención de la mirra puede ser puesta en contexto vagamente con Mateo 2,11 "y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra", y Juan 19,29 "había allí una vasija llena de vinagre y mirra; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca". Cataplasmas realizadas con mirra son mencionadas en numerosos textos medicinales egipcios y cristianos coptos, y tienen una tradición antiquísima, prueba de ello, sobretodo en la sanación cristiana, es el ejemplo de Marcos 6,13 "y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban"; Lucas 10,34 "y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas"; Santiago 5,14 "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor"; o el monje BENIAMINO que sanaba con óleo bendito, o MACARIO DE ALEJANDRÍA que sana a una noble virgen de TESALÓNICA con óleo y oraciones. 

Por su parte, en el segundo fragmento, al contrario que en el primero, en el que el protagonismo es del Señor, en el segundo lo es de unos ángeles enfermos que vienen a presencia de Dios Sebaot (nomenclatura no desconocida, para referirse a Dios, en el Antiguo Testamento, así, por ejemplo Isaías 6,3 "Santo, santo, santo, Yahvéh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria"), y adquiere mayor razón de ser por la sonoridad y la fuerza del nombre, pensando en un amuleto de sanación mágico-supersticioso, ya que como sabemos, en la magia la fuerza de las palabras es muy importante, sobretodo cuánto más fuertes y sonoras sean, dígase el "abracadabra" tradicional o el "supercalifragilísticoespialidoso" de la magia de una infantil MARY POPPINS.

No debe sorprendernos esta coexistencia del cristianismo, y el Evangelio, con las antiguas formulaciones mágico-religiosas de los egipcios, el cristianismo se está extendiendo, como religión oficial del Imperio, también en las provincias egipcias, pero la transición no sucede, en términos históricos, de la noche a la mañana, así encontramos ejemplos como los de MARCOS e ISAÍAS, los sucesores al frente de la diócesis de FILE, al morir el proto-obispo MACEDONIO, y que sin embargo eran hijos del sacerdote de la deidad egipcia local. La historia del monacato egipcio de los primeros siglos está lleno de prodigios en los que se verifica la verdad del cristianismo, en una especie de "lucha prodigiosa" siempre en pugna con los dioses paganos: Así, en la biografía del monje SHENUDA, se nos dice que "habiéndose puesto éste en camino para destruir los ídolos de una aldea vecina, se dejaba guiar por su asno, que evitaba astutamente, aquellos cruces de caminos en los que los sacerdotes habían hecho sus encantamientos" de esta forma, pese a ser un monje cristiano,dispuesto a destruir los ídolos paganos, no obstante reconocía el poder de la magia del adversario, pues prefería esquivar determinados sitios de su recorrido... No siempre las fronteras entre la fe y la superstición estaban bien trazadas.

Ahora, volviendo al Evangelio, al bueno y verdadero, al hilo de lo anterior, me quedaré con esas palabras del Señor en las que asegura que "nuestros ángeles están siempre en su presencia" (Mateo 18,10), por lo que no se me hace difícil imaginar, que a estas alturas, mi ángel de la guarda, puede que incluso pertrechado con una esponja, bien pueda estar poniendo en la presencia del trono de gracia del Señor "mi parte médico", intercediendo por mi sanación... que así sea "suba Señor, mi oración, como incienso en tu presencia" (Salmo 140,2)