sábado, 6 de agosto de 2016

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
¡UNA RESURRECCIÓN AL REVÉS!


Celebramos hoy, 6 de Agosto, la fiesta de LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR, que en muchos países sudamericanos, quizás por influencia de EL SALVADOR, recibe el nombre de la fiesta de EL SALVADOR, y es que quizás muy pocos sepáis que en año 1457, el papa CALIXTO III instituyó la festividad del SANTÍSIMO SALVADOR DEL MUNDO cada 6 de Agosto (haciéndola coincidir con la fiesta de la Transfiguración), en acción de gracias por la victoria de los ejércitos cristianos sobre las fuerzas de MEHMED II en en el año 1456 durante el sitio de BELGRADO. 


Fue así que CRISTÓBAL COLÓN bautizó a la isla de GUANAHANÍ con tal denominación. Por su parte, PEDRO DE ALVARADO, al organizar una segunda expedición sobre el territorio de CUSCATLÁN, ordenó a su hermano GONZALO DE ALVARADO que le diera el nombre de SAN SALVADOR a la villa que allí se fundase, algo que ocurrió, probablemente, el 1 de abril de 1525, dando origen a la ciudad de SAN SALVADOR, capital de EL SALVADOR, en donde hay un monumento que así lo celebra.

Mucho se ha dicho, comentado y escrito sobre el significado y alcance de la Transfiguración del Señor, sin embargo, en la página de internet en la que suelo consultar el Evangelio del Día, suelen acompañarlo con algún comentario de algún santo, padre de la Iglesia o autoridad eclesial reconocida, en este caso, todo lo contrario, pues e comentario aparece atribuido a un "anónimo sirio del Siglo VI" y que os comparto íntegro pues me ha parecido de una gran belleza:

Nuestro Señor Jesucristo se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan sobre un monte para mostrarles la gloria de su divinidad y darles a conocer que él era el Redentor de Israel, como lo había enseñado por los profetas. Quería también prevenirles a fin de que no se escandalizaran viendo los sufrimientos, libremente consentidos, que él mismo iba a sufrir por nosotros en su naturaleza humana. En efecto, le conocían como hombre, pero ignoraban que era Dios: le conocían como al hijo de María, un hombre viviendo con ellos en el mundo, pero en el monte les hizo conocer que era el Hijo de Dios, y Dios él mismo.

Le habían visto comer y beber, trabajar y descansar, endormecerse y dormir, padecer el terror hasta caerle gotas de sangre, todas estas cosas que no daban la impresión de estar en armonía con su naturaleza divina y que solo eran propias de su humanidad. Por ello los ha conducido al monte, para que el Padre le llame su Hijo y les enseñe que, realmente, él era su Hijo y Dios también. Les ha conducido al monte y les ha enseñado su Reino antes de manifestar sus sufrimientos, su  poder antes de su muerte, su gloria antes que los ultrajes, y su honor antes que la ignominia. Así, cuando fuera apresado y crucificado, sus apóstoles sabrían que no lo fue por su debilidad sino con pleno consentimiento y voluntad por la salvación del mundo.

Ahora, precisamente, este comentario "anonimo" de un "sirio", resulta curioso, o a mí me lo parece, descubrir esta joya en estos tiempos de persecución, en el que cientos de miles de nuestros hermanos en el bautismo, cristianos, anónimos (para nosotros que desconocemos sus vidas) pero no para el Señor como dice el Salmo "mucho le cuesta al Señor la muerte de sus hijos" (Salmo 116,15) han dado sus vidas proclamando al Señor, en una escalada de persecución y vilencia que tuvo su origen y epicentro, precisamente, también en SIRIA, vienen a recordarnos las palabras que pueden ser aplicadas a todos los mártires de la historia, empezando por el Señor mismo "así, cuando fuera apresado y crucificado, sus apóstoles sabrían que no lo fue por su debilidad sino con pleno consentimiento y voluntad por la salvación del mundo"... ya lo dice el adagio "la sangre de los mártires es semilla de cristianos", nuestros hermanos perseguidos saben que sus sacrificios incontables (padecimientos, éxodo, cárcel, muerte, asesinatos, desplazamientos, campos de refugiados....) no lo son por su debilidad, sino con pleno consentimiento, es como un grito lanzado a lo más hondo de nuestras conciencias que nos dice "¡no somos cristianos como vosotros, de boquilla, porque estamos dando la vida! ¡no somos cristianos como vosotros capaces de llenar vuestras vidas insulsas con que si sois conservadores, liberales, os gusta el Papa FRANCISCO, o lo contrario; porque nosotros somos sólo del Señor, al que confesamos y ns cuesta la vida! ¡no somos cristianos como vosotros que hablan de persecución porque pintorrean una capilla, o unas despechadas interrumpen una manifestación provida; nosotros estamos poniendo nuestros muertos, nuestros hijos en las fosas!... Y si es verdad que el Señor en el Apocalipsis dice "porque no eres ni frío, ni caliente, sino tibio, te vomitaré de mi boca" (Apocalipsis 3,16) mucho me temo que al Señor no se le paran las arcadas viendo nuestra tibieza...

La Transfiguración del Señor es, ciertamente, una especie de "resurrección al revés", el Señor nos muestra su Gloria, para que luego sepamos entender su Cruz, como la Resurrección misma nos recuerda que la Cruz no tiene la última palabra... de esta forma aprendamos a vivir plenamente "los momentos de gloria y luz" que nos conceda el Señor en la vida, para que podamos vivir de ellos cuando nos toque la Cruz, y viceversa, que cuando nos toque la Cruz y los momentos difíciles de la vida, sepamos que todo ello es pasajero, que siempre la luz, la Gloria, el bien, la Resurrección terminan imponiéndose...

Y al hilo de este comentario de Gloria y de Cruz diré que, aquellos que me han conocido en la Renovación Carismática siempre me han reprochado mi escasa alabanza, es verdad, no es que sea el mayor de mis dones y carismas, siempre he sido parco en alabanza, no obstante, aunque esto sea verdad, y ya puestos a decir que "nadie es profeta en su tierra", de hecho la Renovación bien puede ser definida como "la tierra del Señor, es su pueblo de alabanza", y hay quienes no me consideran hijo digno de este pueblo, que observo -es mi pura intuición- que en los grupos carismáticos toda la gracia y toda la alabanza lo han de llenar todo, desplazando el sitio de la Cruz entonces se genera una especie de "inmadurez espiritual" que hace que algunos grupos y personas queden absolutamente descolocados, y sin recursos, cuando vienen los problemas, es decir, cuando la Cruz hace acto de presencia en sus vidas (personales o comunitarias) y no es algo que lo diga yo, que YVES CONGAR, dominico, en su obra "El Espíritu Santo", analizando esto mismo de los grupos carismáticos afirma "no se puede fomentar la ingenuidad del niño hasta llegar a no usar los medios de la razón y de la información que nos son dados cuando llegamos a la madurez", el propio San PABLO a una comunidad tan carismática como la de CORINTO ha de recordarles empero que viene a predicarles "para que no se malogre el mensaje de la Cruz" (1 Corintios 1,17), y otra gran carismática que fue, asistida en todo por el Espíritu Santo, al que llevó de íntimo consejero durante su peregrinación de FOLIGNO a ASÍS, me refiero a Santa ÁNGELA DE FOLIGNO, dice a sus hijos espirituales: "Descubrid, oh, hijos, el camino de la Cruz, de la pobreza y del dolor, porque ahora parece que son muchos los que lo esconden"

Ahondando sobre esto he encontrado, en inglés, una enseñanza de un predicador pentecostal norteamericano, del que no se citaba el nombre, que dice así:


Muchas veces en nuestras asambleas oramos así "¡Señor, manifiesta tu Gloria y tu poder!" y cuando a Dios llega toda esta alabanza, él, automáticamente traduce "¡Háblanos desde la Cruz, haznos padecer la Cruz!", y esto es así porque todos nuestros pecados, fueron resueltos en la Cruz, fueron crucificados en la Cruz, porque es en la Cruz donde acontecen todas las bendiciones del Cielo, de la Resurrección y de la vida.

Si esto es así, entonces haré el firme propósito de enmienda de realzar, potenciar y educar mi alabanza...