viernes, 19 de agosto de 2016

DEL HIJO PEQUEÑO DEL DEMONIO...
...¡AL PROFETA JEREMÍAS!


La otra noche, en no sé qué canal, mientras hacía ganas de dormir, me tragué una de esas comedias norteamericanas, de humor grueso y zafio ¡para qué negarlo, cada cuál tiene sus manías y sus querencias! (y diré, en mi descargo, que me gustan estas películas de reír mucho y pensar poco, porque para dramas, ya me pongo el telediario) que creo que se titulaba "PEQUEÑO NICKY", y cuyo argumento es que dos hijos del demonio abandonan el infierno, provocando que éste comience a desestabilizarse, tanto, que el demonio mismo pordía desaparecer si no se restaura el orden, por lo que decide mandar a la tierra, en busca de sus hermanos mayores par que los haga regresar a su hijo pequeño NICKY, más torpe y más basto que un elefante en una cristalería.

El caso es que, en una escena, uno de los demonios se apodera del cuerpo del cardenal, quien en una Catedral llena de gente, lanza la siguiente y curiosa homilía:


En el Evangelio de hoy, el Señor nos dice cómo hemos de vivir si queremos alcanzar el esplendor del cielo ... o algo así, es lo que dice ese Jesús. Porque veamos... la Biblia dice esto, Moisés dice aquello, luego Moisés dice otra cosa, que si Abrahán aquella otra...

(La multitud que abarrota la Catedral se queda sin habla. Todos tienen esa cara de estupefacción que tan bien saben poner los puritanos norteamericanos cuando alguien les habla mal del Señor. Sigue el Cardenal con sus palabras.)

Sí, hermanos, seguro que el Señor dijo muchas cosas, de entre todas las chorradillas y pijadillas que solía decir, pero decidme... ¿Alguna vez el Señor ha hecho algo por vosotros? ¿Alguna vez ha puesto un JAGUAR a la puerta de vuestras casas? ¿Alguna vez le ha mandado un herpes genital a alguno de vuestros enemigos? ¡No! Porque Él no ha hecho absolutamente nada por nosotros.

(Gritos de espanto, escándalo y vergüenza entre los presentes, una mujer de mediana edad, indignada, se levanta y grita al Cardenal)

- ¡El Señor le dio a mi hijo la fuerza para conseguir salir de las drogas!

(Se escuchan aprobaciones desde los bancos)

- Señora -responde el Cardenal- Yo conocía a su hijo, créame, estaba mejor con las drogas, ahora es un aburrido, al menos antes, cuando estaba fumeta me hacía reír.

(La gente comienza a dividirse en la Iglesia, entre los que se escandalizan con las palabras del Cardenal, y los que empiezan a jalearle y reírle la gracia. Un hombre se pone en pie, junto con su mujer embarazada)

- ¡Pues después de intentarlo durante muchos años, el Señor finalmente ayudó a mi esposa concebir un bebé!.

- ¡No te creas.... -dice el Cardenal con sorna- digamos más bien que fue tu mejor migo FRITZIE el que concibió con tu esposa! ¡Y lo concibieron toda la noche! 

Teniendo en cuenta la descripción que he hecho, al principio, de la película y tono de la misma, muchos estaríais tentados de pensar que esta escena no es más que una crítica facilona a los creyentes y la fe de los cristianos, pero nada más lejos de la realidad, porque, precisamente, desde que el hombre es hombre, y se relaciona con Dios es que se ha hecho siempre la misma pregunta ¿por qué a mí, que soy bueno, me suceden cosas malas, mientras que a los malos, parece que todo les va bien?, esto es así -como he dicho antes- desde que el hombre es hombre y se relaciona con Dios, además, para pensar así, no hace falta ser ateo, también es un sentimiento del creyente, la escritura está llena de quejas de esta naturaleza: "¿Hasta cuándo, Señor, los malvados, hasta cuándo triunfarán los malvados?" (Salmo 94,3), "no envidies a los malvados ni desees vivir con ellos" (Proverbios 24,1), "¿por qué siguen vivos los malvados y al envejecer se hacen más ricos?" (Job 21,7), "sepultan a los malvados, los llevan a lugar sagrado, y la gente se marcha alabándolos por lo que hicieron en la ciudad" (Eclesiastés 8,10).... 

¡Aunque a veces, en honor a la verdad, pareciera que el Señor tiene esos detalles de humor fino, de justicia poética, o como lo llamarían algunos, de castigo del karma! A las pruebas me remito:




Pero si ya es erróneo sacar la conclusión de que sólo los malvados progresan, porque ellos no tienen los condicionantes religiosos, éticos y morales que los que se dicen buenos, peor aún es unir la bondad y la maldad de lo que nos pasa, con la maldad o bondad moral de nuestros actos, porque entonces las consecuencias son funestas, que a nadie se le escapa que tener una enfermedad grave, como un cáncer, nada tiene que ver con que el paciente sea un pecador, y que te toque la lotería primitiva en nada dice de la bondad del agraciado... desafortunadamente hay mucha gente, muchos creyentes de buena fe, que, aún hoy en día, sostienen este tipo de pensamientos, y eso que el Señor ya advirtió, a los de su generación, que sacar este tipo de conclusiones es erróneo, como cuando una torre se derrumbó en SILOÉ y mató a unos pobres viandantes, y el Señor se ve obligado a aclarar a su audiencia (Lucas 13,1-5): 

"En aquella ocasión se presentaron algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Él contestó: "¿Pensáis que aquellos galileos, dado que sufrieron aquello, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo que no; pero si no os arrepentís, acabaréis como ellos. O aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? Os digo que no; pero si no os arrepentís acabaréis como ellos

Sin embargo, a pesar de lo anterior, es legítimo que cuando las cosas no nos andan demasiado bien, caigamos en la tentación anterior, y nos enfademos un poco con el Señor, y protestemos y pataleemos por ello, el LIBRO DE JOB es un buen ejemplo de ello, a veces "fingimos", lo digo entre comillas, fingimos enfadarnos con el Señor, decimos que nos vamos a alejar de él, que nos vamos a desentender de su persona, que nunca más le vamos a hacer caso... pero en el fondo del corazón, sabemos que lo "decimos de boquilla", por más justo que sea nuestro enfado, porque al final sabemos que sin él no podemos hacer nada... Uno de los textos más bellos al respecto es la pataleta que se coge JEREMÍAS con el Señor, viendo el poco fruto y el mucho sufrimiento, que arrastra su persona por intentar ser fiel al Señor (Jeremías 20,7-13):

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; 
me forzaste, y me violaste. 
Yo era motivo de risa todo el día, 
todos se burlaban de mí. 
Si hablo, es a gritos, clamando: ¡violencia, destrucción!, 
la Palabra del Señor se me volvió escarnio y burla constantes, 
y me dije: "No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre". 
Pero la sentía dentro como fuego ardiente encerrado en los huesos: 
Hacía esfuerzos por contenerla y no podía. 
Mis amigos acechaban mi traspié: 
A ver si se deja seducir, lo violaremos y nos vengaremos de él. 
Pero el Señor está conmigo como fiero soldado, 
mis perseguidores tropezarán y no me vencerán; 
sentirán la confusión de su fracaso, 
un sonrojo eterno e inolvidable. 
Señor Todopoderoso, examinador justo 
que ves las entrañas y el corazón, 
que yo vea cómo tomas venganza de ellos, 
pues a ti encomendé mi causa. 
Cantad al Señor, alabad al Señor, 
que libró al pobre del poder de los malvados.

Esta queja amarga de JEREMÍAS, este "quiero y no puedo dejar al Señor a un lado", este tira y afloja, ya digo, legítimo cuándo nos enfadamos con el Señor (hay quien se escandaliza de esta expresión de "enfadarse con el Señor" ¡pero es que con el Señor, si consideras que es una persona viva y real, te has de enfadar, como lo haces con tus amigos o hermanos!, hasta el propio Papa FRANCISCO lo advierte "el que diga que no ha dudado jamás del Señor, miente, o no se ha relacionado con él convenientemente") es la que me ha sugerido este artículo.



Pero no ha sido por JEREMÍAS, sino por escuchar esta canción "PROMESAS QUE NO VALEN NADA" ¡Cómo cuando nos enfadamos con el Señor! del grupo PIRATAS, que me ha evocado, actualizado, el texto de JEREMÍAS, os lo comparto para que comparéis, si la escucháis en clave de lo que he dicho, lo que da de sí una canción en nada religiosa, si se escucha "con otro filtro":