domingo, 21 de agosto de 2016

DE PRIMEROS Y ÚLTIMOS...
¡BASTANTE ES YA MANTENERSE EN EL MEDIO!


El otro día compré en la LIBRERÍA PAULINAS de GRANADA una nueva Biblia -por cierto la FAMILIA PAULINA cumplió este 20 de Agosto, o sea ayer, 102 años desde su fundación, por cierto porque la anterior estaba ya hecha cisco, aparte porque era además de letra pequeña, y ya estamos con una edad y unos achaques en los que se hace precisa una Biblia de letra grande.

El caso es que como en letra grande no encontré otra, terminé comprando la NUEVA BIBLIA traducida, editada y preparada por la CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, y cuando llegué a casa y @cuartapobreza me a vio, enseguida me la quitó de las manos, diciendo: "¡A ver qué Biblia te has comprado, dame, que te voy a decir yo si es una traducción buena!" y añadía mientras pasaba las páginas buscando algo "porque hay un versículo clave que te da la pista de si la traducción es buena o mala" y después de encontrar el versículo que estaba buscando me dice, todo satisfecho "¡pues sí, puedes decir que es una buena traducción!". Evidentemente me picó la curiosidad y cuando me devolvió la Biblia yo también fui a mirar la cita que me había marcado (Isaías 43,5-7):

No temas porque yo estoy contigo.
Desde Oriente traeré a tu estirpe,
te reuniré desde Occidente.
Diré al Norte: "Devuélvelo"
y al Sur: "No lo retengas".
Haz venir a mis hijos desde lejos
y a mis hijas del extremo de la tierra,
a todos los que llevan mi nombre,
a los que creé para la gloria,
a los que he hecho y formado.

La verdad es que yo no encontraba la conexión entre este versículo, en concreto, y una correcta traducción del texto, se me ocurren otros versículos donde la manipulación ideológica o tendenciosa del traductor puede ser más evidente, aunque como luego me dijo @cuartapobreza era mentira, que se estaba quedando conmigo, porque sabe la importancia que doy a la Palabra de Dios como para haber comprado una mala traducción.

Sin embargo, no me digáis que el Señor no tiene sus coincidencias, porque la anécdota anterior quedaría sólo en eso, si no fuera por el Evangelio de hoy (Lucas 13,22-30), en el que el Señor dice:

Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.


Entra la Palabra de Dios en esta casa, en la forma de una nueva Biblia, para decirnos, aunque sea de forma anecdótica que el Señor nos dice que "no temamos, que él está con nosotros", que cuando él quiera se mostrará la gloria de esta pobre familia, que hoy vive en la pobreza, el anodadamiento, la injusticia, y la pobreza... y no es el consuelo de los tontos pensar que hemos de atravesar por esta etapa de "minoridad" -por cierto de todos los nombres de su congregacion, en los comienzos, a San FRANCISCO sólo le gustaba repetir "somos hermanos menores"- para que alguna vez seamos los primeros, porque no nos importa tanto ser los últimos, con la esperanza de ser los primeros, porque entonces seríamos igual de interesados en nuestro obrar, como dice el poema "no me mueve mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido", porque bastante duro es ya simplemente "mantenerse con los del medio", mientras tanto, seguiremos caminando, seguiremos orando, seguiremos trabajando, desde esta nada, y creedme, no es poco...