jueves, 11 de junio de 2015

¿QUÉ SEAMOS MEJORES QUE QUIENES.....?


Puede sorprender el Evangelio de hoy (Mateo 5,20-26, aclaro que sigo el orden del día, no el evangelio de la fiesta de hoy, San BERNABÉ, dicho sea de paso) cuando el Señor nos recomienda que "seamos mejores que los escribas y que los fariseos o no entraremos en el Reino de los Cielos"... Y claro, uno se pregunta... ¿Mejores que quienes? ¿No eran los fariseos y los escribas los de la levadura mala, los hipócritas, los sepulcros blanqueados, los guías ciegos, raza de víboras....? Entonces... ¿Por qué habría de ser mejor que ellos?

Menos mal que el evangelista viene en nuestro auxilio y nos ayuda a entendernos, que ya sabemos que los fariseos, como doctores de la ley, tenían el monopolio de la correcta aplicación jurídica del total de prescripciones jurídicas y religiosas del pueblo de ISRAEL, amén de que no se caracterizaban por ser especialmente flexibles, al contrario, eran de todo rigoristas e inmisericordes en la aplicación de la norma... ¡Acordáos que no les iban a doler prendas para lapidar a la mujer adúltera!... Sin embargo la novedad del Señor, que como dijimos ayer, "no vino a abolir la ley, sino a darle cumplimiento" es el plus de humanidad, acercamiento al bien del prójimo, del hermano, que hace en esta aplicación de la ley... Que nadie duda que "no matar" sea un mandamiento, pero es que con sólo "no matar", pues mire usted, que tampoco es que se sea bueno del todo, que además, hay que dar un paso adelante, que matar significa también "no matarle con las palabras, no ofenderle"; que vamos a poner que llamar a alguien "imbécil" es una cosa muy gorda, como de ir a tribunales, pero es que si sigues ofendiendo a tu hermano ¡no temerás el tribunal, sino tu propia condenación!; que todos saben que hay que hacer ofrendas al Señor en el Templo para estar a bien con él, es verdad. pero si profanas el templo de Dios que habita en tu hermano ¿No matarás dos pájaros de un tiro haciendo las paces con tu hermano, de paso ya quedas mejor con Dios?...

Seguro que, si nos tomáramos el Evangelio más en serio, en el CORPUS CHRISTI, recién celebrado, acordándonos de estas palabras del Señor ¿quién de nosotros, pobres pecadores -entre los que me hallo- osaríamos sostenerle al Señor, real, vivo y presente, la mirada si sabemos que nos recrimina que andamos mal con alguien, porque no nos engañemos, siempre nos llevamos mal con alguien?... quizás nos daría tal reparo como para ir corriendo a enmendar la situación, sea la que fuere, pero claro, no estaríamos en la procesión... a lo mejor es que no iba nadie ¡figuraos que cosas!... A lo mejor no pasaba nada porque, quizás, el Señor, al verse sólo en la calle, pensara para sí "¡Anda, cuchi, si parece que al final se lo han creído, y mejor aún, lo ponen por práctica!", quizás ese día ya no tendría necesidad de ser celebrar la caridad o el amor fraterno, porque no sería preciso concienciarnos al respecto... ¡Sería ya una gozosa realidad!...

Pero no me hagáis caso, que estos son sólo los desvaríos de un pobretico que intenta tomarse el Evangelio en serio, y pese a eso, no llega ni al prólogo en lo que a meterlo en el corazón ¡con calzador si hace falta! se refiere, que San FRANCISCO decía a sus frailecillos tan sólo "predicad el Evangelio, y si es preciso con palabras", refiriéndose a que el testimonio de la propia vida y coherencia valen más que mil sermones, que quizás es eso lo que me pasa a mí... que en los 498 artículos que llevo escritos en este blog (según me chiva GILIBLOGER... ¿Os daís cuenta, hasta le falto el respeto a mi propio servidor del blog?, aunque me disculpa que se lo merece, que falla más "que las escopetas de la feria") puede que haya mucho de verborrea fácil, o sentimental, o profética cuando rara vez, que nunca he intentado dar lecciones a nadie, simplemente escribo porque me sale tan natural y espontáneo como el respirar ¡total, tampoco creo que muchos me lean!... y frente a todo ello me falte más de coherencia, testimonio, evangelio encarnado... que al final va a ser verdad lo que decían los maestros antiguos de que "la letra con sangre entra" porque el día que me haga, o nos hagamos conscientes de que Cristo murió por nosotros, entregando su sangre, quizás ese día, nos tomemos el Evangelio en serio... que es muy triste que seamos capaces de vestirnos con los colores de nuestro equipo, imitar las modas del vestir de tal o cual diseñador o tendencia, o peinarnos según ese ídolo de la canción que ahora se lleva y no seamos capaces, ni en un ápice, de hacer vida las palabras ¡qué ocupan menos que un best seller cualquiera! (¿A qué yo también piqué en la moda de leerse el CÓDIGO da VINCI, o los tropecientos HARRY POTTERS?) de aquel del que decimos "que dio la vida por nosotros".