miércoles, 10 de junio de 2015

EL QUE CUMPLA LOS MANDAMIENTOS SERÁ GRANDE EN EL CIELO

Nos dice el Señor en el Evangelio de hoy (Mateo 5,17-19) "El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos" sobre la continuidad o no del cristianismo con los mandamientos, la ley y los preceptos judíos mucho se ha escrito, como también acerca de lo que quiso decir el Señor con este cumplimiento de "hasta el más pequeño de los mandamientos", así que para no estropearlo con mis palabras, os comparto otras de la Homilía sobre San Mateo (nº 16) de San JUAN CRISÓSTOMO:

Y en cuanto a la Ley, la cumplió no de un modo ni de dos, sino hasta de tres. Lo primero, no traspasando los preceptos legales. Así lo testifica delante de Juan el Bautista que ha cumplido toda la ley cuando le dice: “Conviene que cumplamos toda justicia.” (Mateo 3,15) Y a los judíos les decía: “¿Quién de vosotros me argüirá de pecado?” (Juan 8,46)

En segundo lugar la consumó en cuanto que todo lo que hizo lo hizo por nosotros. Porque ¡cosa admirable! no sólo cumplió con la ley, sino que nos dio el poder nosotros cumplirla. Así lo declara Pablo con estas palabras: “Porque el fin de la ley es Cristo, para justificación de todo el que cree.” (Romanos 10,4) Y también dice que condenó en sí el pecado, “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, los que no andamos según la carne.” (Romanos 8,4) Y todavía: “¿Anulamos pues la ley con la fe? No ciertamente, antes la confirmarnos.” (Romanos 3,31) La ley procuraba hacer justo al hombre, pero no tenía fuerzas. Por esto Cristo al venir introdujo un modo de justicia que es por la fe, y así confirmó la voluntad de la ley. Lo que ésta no pudo con la letra, él lo llevó a cabo mediante la fe. Y por esto dice: “No he venido a abrogar la ley.”

Si alguno cuidadosamente examina, encontrará un tercer modo con que Cristo consumó la ley. ¿Cuál? Mediante los preceptos que iba a dar. Porque no eran abrogación de los anteriores, sino una ampliación y cumplimiento de ellos.

Sigo a continuación con algo que ya dije en Cuaresma, comentando (Marcos 12,28-34) el diálogo del Señor con los escribas, acerca de este mismo tema, el cumplimiento de los mandamientos:

Paradójicamente, una persona que podemos imaginarnos completamente libre, espontánea, sencilla, libre de las ataduras de grandes teologías y profundidades, como el mismo San FRANCISCO de ASÍS, ante la impresionante imagen del Cristo de San DAMIÁN se hacía la misma pregunta sobre "los mandamientos", nunca he entendido, lo reconozco, esta oración, hasta la sucesión leída, orada, o meditada de estos "evangelios del día" de estos días, ahora la veo con absoluta nitidez y claridad, San FRANCISCO quería esto mismo:

Alto y glorioso Dios, 
ilumina las tinieblas de mi corazón 
y dame fe recta, 
esperanza cierta 
y caridad perfecta, 
sentido y conocimiento, Señor, 
para que cumpla 
tu santo y verdadero mandamiento.

¿Lo veis tan claro como yo? Ser cristiano, hemos dicho, es "amar a Dios sobre todas las cosas" (dame fe recta) con el consabido corolario "amar al prójimo como a ti mismo" (dame la caridad perfecta) y todo ello al margen de todo lo demás, todo lo demás son añadiduras, barnices, postizos, disquisiciones teológicas, errores de la historia, pecado, nuestra debilidad, pero nada, nada debe apartarnos de lo anterior "dame esperanza cierta" porque sólo así encontraremos la forma de "cumplir tu santo y verdadero mandamiento" y decidme... ¿Dónde no vamos a encontrar la fuente de todo ello, sino en la Cruz de Cristo?

Yo no soy, ni mucho menos, San FRANCISCO de ASÍS, y aunque los santos estén puestos por la Iglesia, como modelo de nuestra propia santificación, mucho me temo que no llego ni a una mala fotocopia del original, ni mi oración es tan profunda, enseguida descubriréis que tampoco soy muy buen dibujante, pero también he hecho mi oración ante el Cristo de San DAMIÁN, invocando lo mismo que San FRANCISCO que yo también sepa encontrar la forma de cumplir los mandamientos... Os pongo el texto porque tampoco es que mi letra sea la mejor del mundo mundial (por cierto, aunque haya querido jugar con las palabras, tampoco luzco como poeta, y de dibujante, va a ser que tampoco....):

Señor, ante tu trono de padecimiento,
y viendo mi corazón imperfecto,
dame el don del entendimiento,
para que ante tus santos mandamientos,
no pretenda darles vano cumplimiento,
sino que mi pobre vida sea
el testimonio de mi asentimiento.