martes, 11 de noviembre de 2014

POBREZA ES...

POBREZA ES.... Tener un trabajo, desde hace ocho años, que ni remotamente tiene que ver con aquello para lo que me estudié y me preparé, que no necesita especialización ninguna, que en la propia categoría profesional te clasifican como "auxiliar sin preparación", con la mera retribución del SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL, y pare usted de contar, que supone, pese a todo, estar trescientos sesenta y cinco días al año en el puesto de trabajo, a turnos de 8 horas, seis días a la semana, e incluyendo los festivos más señalados para lo que se supone una persona que vive en una comunidad de vida religiosa: Todos los Santos, la Virgen del Pilar, la Asunción, la Inmaculada, todos los Domingos de Diciembre, el primer Domingo de Enero y el primer Domingo de Julio.

POBREZA ES... Que pese a esa dignidad que es el trabajo, que nos construye y dignifica como personas y nos hace co-creadores en la tarea de "someter y hacer fecunda la tierra", que nos hace ciudadanos y miembros útiles de la comunidad social, y que a que en las actuales circunstancias todos te recuerden, como una especie de jaculatoria, que "tener trabajo hoy en día es una bendición", que en esta casa "el fin de mes" empiece el día 12 de cada mes, porque el salario es tan exiguo que sólo alcanza para pagar, pagar y pagar, aquello que no son más que otras necesidades básicas: el agua, la luz, el teléfono...

POBREZA ES... Que a primeros de mes, recién cobrada la nómina, en esta casa "llamar al restaurante chino" sea un lujo, por aquello de hacer algo diferente, con ilusión; o que ir al cine, tomarse una cerveza o un café en la calle se considere un lujo innecesario, cuando no se hace, sin más remedio ¡alguna vida social hemos de tener! y te queda cargo de conciencia, o te sientes mísero porque si aceptas salir con alguien es a expensas de que te invite... POBREZA ES... Que la ropa te la siga comprando tu madre, no tanto porque no comparta tu forma de vestir, sino porque se da cuenta de que "donde no hay no hay" y es su forma de ayudar, aprovechando las excusas de cumpleaños, santos o Reyes, para comprarte esos pijamas, jerseys, camisas o pantalones que tú no puedes, o irías hecho un desastre con la misma ropa desgastada de hace lustros....

POBREZA ES... Ir a comprar al supermercado, un tarro de garbanzos, para una lata de callos, que por misericordia de Dios, has encontrado "muerta de risa" en la despensa y que encima te falten veinte céntimos, y te quedes en la cola del supermercado casi con lágrimas en los ojos, y la cajera, adivinando tu mirada te diga "yo te los presto", o que te fíen en la tiendecilla del barrio, no tanto por lo que eres, sino porque saben que eres pobre, pero honrado, una buena persona y que, encima, está ayudando a otros...

POBREZA ES... Que en esta casa llevamos ocho años, las mismas dos personas, con los mismos electrodomésticos y que hayamos evolucionado, sin cambiar para nada nuestros hábitos de vida, de una media de cincuenta y tantos euros de luz a unas facturas que no bajan nunca, desde hace meses, de ciento y pico euros... o que el agua, sin que yo crea que haya una piscina escondida en algún lugar de la casa, haya pasado de apenas treinta euros al mes a una factura que ya roza los cincuenta...

POBREZA ES... Pese a lo anterior, el compromiso de ayudar, desde esta casa, a una señora del barrio, que vive sola, tiene ochenta años, no se maneja con los servicios sociales, y que llama "DNI" al "bono transporte", haciéndole todos los meses un suministrillo de comida, a veces más generoso, a veces más exiguo, sacándolo y quitándolo, literalmente, de lo nuestro, y que encima, el otro día, nos toque en casa para traernos una bolsa de pescado fresco que el Ayuntamiento, por medio de la Ayuda Social del Barrio, le habían entregado a ella, porque "no le gusta"... y cogerle la bolsa llorando mientras piensas "¡Esto es inaudito, los más pobres ayudando a pobres!"...

POBREZA ES... Estar enfermo, y descuidar el seguimiento de la enfermedad, porque con razón o sin ella, cuando alcanzo picos de peligrosidad en el seguimiento de la misma, me da reparo darme de baja en el trabajo, no sólo porque "te largan cien euros de la nómina" sólo por los tres primeros días de baja, sino porque vives con el temor de a ver si a la empresa le da por sustituirte por otro trabajador que les merezca más la pena, en el sentido de no tener una enfermedad crónica incurable que no deja de ser un auténtico "coñazo" para la empresa cada vez que recaigo por aquello de las reestructuraciones del cuadrante, buscar sustitutos o simplemente hacer doblar al resto de tus compañeros para suplirte...

POBREZA ES... Y pese a que mucha gente no lo entienda, o nos regañe por ello, tener dos perrillos en casa, con el compromiso de que, igualmente hay que alimentarlos, cubrir sus necesidades médicas (revisiones, veterinarios, vacunas) pero con el convencimiento de que en ellos, "como las aves del cielo y las florecillas del campo" se muestra la Providencia de Dios, porque en esta casas son un recordatorio permanente de que "si nosotros cuidamos de ellos, providentemente, de la misma manera el Señor velará por nosotros"... Porque como siempre les decimos, cuando se ponen muy pesados, cuando llega su hora de comer "¡No protestéis tanto que, a veces, sois los únicos que coméis en esta casa!", porque por muy mal que vaya todo, muy vacía que esté la despensa o el frigorífico, las criaturas han tenido siempre, por opción, un cacho de pan o un cuenco de arroz....

Esta es la POBREZA y lo más triste, aunque haya muchos estudios sociológicos y económicos que se empeñen en vendernos lo contrario, todo ello trabajando, que es peor, y más triste aún, como dice el célebre poema "¿Habrá alguien más triste y mísero que yo? Y halló la respuesta viendo, que iba otro pobre cogiendo, las sobras que él se dejó..."