sábado, 25 de octubre de 2014

THEOTOKOS DIALYSIDERA
MADRE DE DIOS, QUE DISUELVE EL HIERRO


Muchos conocéis ya la devoción de MARÍA, DESATANUDOS ("Maria Knotenlöserin"), de tradición alemana, obra del pintor alemán JOHANN GEORG MELCHIOR SCHMIDTNEREN, en el que se representa teológicamente, con una gran belleza plástica, a la Virgen María, intercediendo, en la forma de deshacer todos aquellos nudos que nos atan, es decir, aquellas situaciones de la vida que nos agobian y nos impiden progresar. 

Quizás no conozcáis la advocación mariana que os propongo hoy, se llama, MARÍA, MADRE DE DIOS, QUE DISUELVE EL HIERRO, y ciertamente que hay una tradición que la justifica. La Iglesia Copta Egipcia celebra el día 21 del mes copto de Baouna (equivalente, aunque con cierto margen de error, en un par de días arriba o abajo, según las fuentes consultadas, con el 28 de Junio del calendario gregoriano) una fiesta menor de la Santísima Virgen María, llamada litúrgicamente “La fiesta de María, la que disuelve el hierro de las cadenas”, que se funda en la siguiente tradición, conexa con el apostolado del Matías, el apóstol escogido por los discípulos para sustituir a Jesús (Hechos 1,28):

Matías, el apóstol, fue a la ciudad de Bartos, cerca Glatya, predicando la palabra de Dios.  Allí, la gente solía rezar a los ídolos. En las manos de Matías, los que creyeron en Dios, rompieron los ídolos en pedazos y escupieron sobre ellos. El gobernador lo supo y se puso furioso. Así, se detuvo a Matías y lo arrojó a la cárcel. La Virgen María, que estaba en Jerusalén, se enteró de sus problemas. Así, que se fue a donde estaba, se puso de pie en el exterior de la cárcel, y rogó Su amado Hijo para salvar a Matías de sus dificultades. Todo el hierro de la prisión se disolvió y fluía como el agua y lo hizo mismo hicieron todas las piezas de hierro que había en la ciudad. Los prisioneros salieron con regocijo de la prisión. El gobernador tenía un hijo que estaba loco, y la Virgen María lo curó. El gobernador le rogó, y así lo hizo ella, que todo el hierro volviera a su estado anterior. En consecuencia, el gobernador destruyó el resto de los ídolos y todos los habitantes de la ciudad fueron bautizados por las manos de Matías, el apóstol. El gobernador construyó una iglesia maravillosa y lo llamó después “de la madre de la Virgen Dios”.

El himno que entona la Iglesia Copta Egipcia, recogido en su “Liturgia de las Horas” Synaxarion en esta festividad de la Virgen María, para conmemorar este hecho es el siguiente:

Nos observa, nos escucha, nos ama,
ella nunca podría olvidarse de nosotros,
ella es Santa María, Madre de Jesús, que nos ha salvado,
somos sus hijos, y ella siempre nos guía.

Ella está en el cielo, en su gloria,
es el orgullo de todos nuestros santos,
y constantemente, está intercediendo,
con los santos, en nuestro nombre.

Ella está en el cielo, pero ella aparece
por sus hijos, en todas partes,
difunde el amor y la paz por la tierra,
y la preserva la fe de todos nosotros.

Ella está en el cielo, pero ella ve
cuando sus hijos lloran,
Matías fue esposado en la cárcel,
entonces ella vino y se rompieron las cadenas.

Ella está en el cielo, pero ella escucha
la súplica de un gran Papa,
Anba (N.N.... el nombre del Papa reinante) que representa
la fe que movió la montaña. 

Ella está en el cielo, pero ella no se va,
suceden muchos milagros donde ella aparece,
en la iglesia, en el futuro, en nuestras acciones,
y con fe somos testigos de su cuidado.

Todavía se conserva la “Iglesia de la Virgen María” que, según la tradición erigiera el gobernador, en recuerdo del milagro recordado por la Iglesia Copta Egipcia, se encuentra en la localidad egipcia de Sakha, a 135 kms al norte de El Cairo; aunque se trata de una pequeña iglesia moderna, de estilo copto, conserva algún friso y columnas, en estado fragmentario, de la iglesia antigua original. 

Curiosamente se conserva en la misma un icono que representa el referido milagro (por cierto, el único que he sido capaz de encontrar en internet, pese a que se trata de una fiesta oficial de la Iglesia copta).

Y aún más sorprendentemente, esta tradición se encuentra recogida, con mayor antigüedad incluso, en torno al Siglo III, en el llamado Papiro Heidelberg copto nº 686, compuesto por varias hojas de papiro, un total de 10 hojas, escritas con grafía copta, muy regular, y aprovechando mucho el espacio, que aparece decorado, como se dirá de grafías decorativas, algunos símbolos raros, representaciones de los ángeles y de la Virgen María misma. 



Este texto se titula “la Oración de María” o también “Oración de Santa María en Bartos” por parte de uno de los primeros estudiosos del texto, el gran coptologista alemán ANGELICUS KROPP, que encontró el texto en el Papiro Janda 9 A.B., por la asociación que se hace de los hechos narrados en el texto con la localidad de Bartos, en otras versiones del papiro, especialmente entre las versiones etíopes. Lo que contiene este texto es la "oración de intercesión que hizo la Virgen María en favor de Matías, encarcelado, y que disolvió el hierro de sus cadenas" y que es el siguiente:

Te suplico hoy,
que vives por siempre,
te alabo hoy,
Yahveh, que vienes de lo alto del cielo,
Sebaot, que eres más fuerte que todo cuanto existe,
que existes antes de todos los tiempos,
antes de que todo fuera creado,
el Cielo se ha convertido en tu trono,
y la tierra en estrado de tus pies.

Escuchame hoy,
por tu gran, santo nombre,
que todas las cosas me obedezcan,
porque Yo soy María,
yo soy Miriam,
soy la madre de la vida entera.

Que las rocas se deshagan en mi presencia,
que el hierro se disuelva en mi presencia,
que los demonios huyan en mi presencia,
que el poder de la luz aparezca sobre mí,
que los ángeles y los arcángeles vengan sobre mí,
que las puertas cerradas y selladas se abran por mí,
de forma pronta y rápida,
para que tu nombre sea mi auxilio y mi vida,
tanto de día, como de noche.

Finalmente, aunque parezca una representación muy esquemática, en el texto hay una representación de la virgen María, identificada como tal, por su nombre “María”, escrito sobre su cabeza, aunque en un lateral hay referencia a otras “Marías” con relevancia bíblica “María, magdalena”, “María, la de Salomé”, mientras que en el otro lateral aparecen diversas denominaciones, o variantes del nombre de “María”, concretamente “Marian, Marisan, Marisen y Marisei”, y parece sostener entre sus manos lo que son dos cadenas, estando su manto decorado con motivos pictóricos de líneas y círculos:



De todas formas, le perdonaremos al copista copto del Siglo III que no haya sido "más artista" en la representación de MARÍA, LA QUE DISUELVE EL HIERRO, porque bastante tendría con copiar y conservar, éste y otros cientos de documentos, por lo que, no os preocupéis, que los que hayan sentido la curiosidad de ver este icono, y dado las dificultades que he encontrado para hallarlo, como he dicho antes, me he permitido el lujo de recrearlo, aunque eso sí, intentando ser lo más fiel al original, al menos, del modelo propuesto por el anónimo copista: