viernes, 1 de agosto de 2014

DESCENSO DEL MONTE CARMELO

2.- DESCENSO DEL MONTE CARMELO

a) "¡Galileos! ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?"

Respetamos la cumbre del MONTE CARMELO tal y como el propio San JUAN DE LA CRUZ la concibió, es decir, con todos sus dones (sabiduría, fortaleza, gozo, alegría, deleite, justicia, caridad, piedad...), pero con una pequeña variante y es que éstos son inaccesibles como consecuencia de la existencia de una terrible barrera: el amor de Dios sin Dios, una barrera como la espada flamígera del ángel que vigilaba que ADÁN y EVA no tornaran al paraíso después de haberlo mancillado, porque, en ambos casos, habiéndose erigido los deleitados en Dios sin Dios en dioses, ante el mal uso del regalo dado, ellos mismos se han creado la barrera. De esta manera los auténticos frutos de la cumbre del MONTE CARMELO quedan protegidos para que sean accesibles a los que vienen escalando, animados por la fe. La cumbre por ella misma nada sirve si en ella no descubrimos a Dios, lo mismo que nada vale la escalada misma, lo dice San JUAN DE LA CRUZ: "Sólo el verdadero amor es la inclinación del alma  y la fuerza y la virtud para llegar a Dios y transcenderse en Él".

De esta manera, a los que han quedado atrapados, como si fueran mosquitos en un ámbar o trocitos de fruta en un dulce de gelatina, en la mermelada de fresa de su propio deleite en el amor de Dios sin Dios, si quieren superar su propia autosuficiencia, justificación y perfección, no les queda más remedio que despabilar y tomar de nuevo el camino, esta vez cuesta abajo, hacia el pie del MONTE CARMELO, y aún más al fondo, para redescubrir el auténtico rostro amoroso de Dios Padre Bueno, para ello tienen dos opciones:

a) La primera es darse cuenta de que tienen una percepción completamente errónea del amor de Dios, que les ha sido dada experimentar, sin su mérito, como un regalo, y en vez de sentirse tan perfectos, justificados y encumbrados por ello, han de hacer un esfuerzo por iniciar la senda descendente, sin embargo este es el momento más crucial ya que, difícilmente creerán –en su embelesamiento- que les sea necesario, están tan atrapados en su autosuficiencia porque Dios los ama que sólo una experiencia fuerte, o algo que los zarandee profundamente puede hacerlos despertar de su sopor, acaso las palabras que le dijeron los ángeles a los apóstoles cuando éstos se quedaron embelesados mirando al cielo viendo a Jesús marchar: ¡¡Galileos!! ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?

b) La otra opción es enconarse aún más en su falsa percepción del amor de Dios, sentirse tan justificados y autosuficientes como para no reconocer su problema y, manteniendo su postura, no sólo destruyen la humildad que es precisa para permanecer en la cumbre del MONTE CARMELO, sino que con su actitud seguirán mostrando un falso rostro de Dios y de su amor, con el riesgo de provocar error, confusión, desalentar a los que escalan y hacer daño a los que tienen buena fe; para ellos sólo cabe una solución: Despeñarse desde lo más alto del MONTE CARMELO y no volver jamás, es el mismo Jesús quien lo dice: "¡Ay del que escandalice a uno de estos mis hermanos, más le valdría ponerse una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar!"

Para los que descubran que tienen un problema y quieran iniciar el descenso, les espera "la cuesta abajo de la realidad", aunque este es sendero que comenzaremos a caminar mañana.