martes, 1 de julio de 2014

"CUMPLIRÉ AL SEÑOR MIS VOTOS
EN PRESENCIA DE TODO EL PUEBLO"


JULIO es un mes que se me antoja "agridulce", si los antiguos romanos tenían en su calendario los llamados días "fastos" (para las conmemoraciones, los triunfos militares, fiestas) y los días "nefastos" (aquellos que era mejor no marcar, ni recordar en el calendario porque se referían a catástrofes naturales, hechos luctuosos, derrotas militares), no cabe duda de que todos tenemos, en nuestra historia personal, días fastos y días nefastos, a veces, un mes entero.

Un 17 de Julio de 1.991, con dieciséis años, lo mismo que el profeta SAMUEL, dije "Habla, Señor, que tu siervo escucha" (1 Samuel 3,10), poniendo fin -o eso yo creía- a mi lucha y discernimiento vocacional, que hasta entonces había venido manteniendo con el Señor como una constante lucha, del todo inútil, hay que decirlo, por la desigualdad de los contrincantes, nadie puede luchar con Dios, porque siempre gana y se impone, ya sea por amor o por la fuerza, como acertadamente describe el profeta JEREMÍAS refiriéndose a su propia vocación "Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir, me forzaste, me violaste" (Jeremías 20,7). Al menos ya me había rendido, que ya había dicho mi "" al Señor... Ahora sólo quedaba darle forma a todo ello.

Inútil recordar ahora los años sucesivos, desde entonces, no viene a cuento, aparte de que estos acontecimientos son tristísimos y dolorosísimos para mí ("terrible es la herida de la doncella de mi pueblo" dice JEREMÍAS en sus lamentaciones), y debe ser en parte por lo que llaman "la crisis de los cuarenta" que siento la necesidad de compartir todo esto, como si poniéndolo por escrito lograra hacer catarsis al respecto, integrar todos estos acontecimientos en mi vida y, quizás, hacerme consciente de que mi vida no ha sido en balde, que todo tiene un sentido en el Señor, aunque no lo vea, ni lo entienda.

Sea como fuere, andamos ya por el 18 de Septiembre de 1.998, hice votos privados -en aras a otros horizontes- delante de mi Director Espiritual, de vivir "en castidad, pobreza y obediencia" (hoy, pasados tantos años, los releo y su redacción me parece hasta pueril y un poco "ñoña", lo que me suscita una sonrisa, o me hace brotar una lágrima, según me pille el día). Aquel "horizonte" en virtud del cual emití dichos votos privados desapareció, si tuviera que dar motivos para ello el Señor bien sabe que o se debió a mi responsabilidad, sino a un cúmulo de intereses, cobardías y manipulaciones de mi entorno y otros actores involucrados en ello... Yo sé lo que prometí, cómo lo prometí y en aras a qué lo prometí... y aunque para ser fiel a mi conciencia no quiero, ni pretendo, buscar subterfugios o atajos para "hacerle la pirula" al Señor, o a la forma en la que Dios, por medio de sus mediaciones humanas truncó las circunstancias por las que mis votos alcanzarían plenitud, no menos cierto es que, por ello, he pensado jamás desvincularme de ellos.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

(Salmo 115)

Y aunque parezca noble este propósito el mismo Salmo expresa, un poco más atrás, lo que siento en la actualidad:

¡Tengo fe aún cuando dije
qué desdichado soy!

(Salmo 115)

No me duele tanto la soledad de mi opción vocacional (una "vocación crucificada" me gusta llamarla últimamente), porque si los santos nos han de servir de modelo, en las diversas circunstancias de la vida, conozco el testimonio de CHARLES DE FOUCAULD, que vivió toda su vida su opción religiosa en la más absoluta soledad, viviendo un "proyecto de vida religiosa" que era suyo y sólo suyo, lo que me entristece es esta especie de "bipolaridad" del estado eclesial en que me hallo: No soy un laico, ni un seglar al uso (pues tengo hechos unos votos religiosos, aunque sean privados), pero tampoco soy un religioso "reconocido como tal" (precisamente por la privacidad de dichos votos)... no entiendo cómo San PABLO puede decir aquello de "que se ha hecho judío con los judíos, o gentil con los gentiles" pues me parece un poco utilitarista (aunque fuera para evangelizar "y ganar a algunos"), yo no puedo decir "me hago laico con los laicos, religioso con los religiosos" por la sencilla razón de que me siento, un poco, "en tierra de nadie", incomprendido por unos y por otros, o en palabras de JEREMÍAS respecto de su propia vocación "soy objeto de escarnio todo el día para todos ellos" (Jeremías 20,8).

He tenido que bucear profundamente en el Magisterio y en los documentos de la Iglesia para encontrar unas palabras de consuelo que "medio reconozcan" mi situación, y me devuelvan un poco de la ilusión perdida, me refiero a unas palabras del Papa PIO XII cuyo tenor es el siguiente: 

"Pensamos en este momento en tantos hombres y mujeres de toda condición, que ejercen en el mundo moderno las profesiones y cargos más diversos, y que, por Dios y para servirle en el prójimo, le consagran su persona y toda su actividad. Se comprometen a la práctica de los consejos evangélicos por medio de votos privados y secretos, conocidos sólo por Dios. Y en lo que toca a la sumisión de la obediencia y a la pobreza, se hacen guiar por personas que la Iglesia ha juzgado aptas para este fin, y a quien ella ha confiado el encargo de dirigir a otros en el ejercicio de la perfección. Ninguno de los elementos constitutivos de la perfección cristiana y de una tendencia efectiva a su consecución falta en estos hombres y mujeres; participan, pues, verdaderamente de ella, aunque no estén encuadrados en ningún estado jurídico o canónico de perfección" 

(Disc. al Congreso de Estados de Perfección: AAS 1959, 36) 

Se va a celebrar el próximo año 2.015, a petición del Papa FRANCISCO el "AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA", se esperan varios documentos preparatorios para ir reflexionando sobre la vida consagrada en los tiempos actuales, yo ya he leído el primero de ellos, la Carta ALEGRÁOS (pinchad el enlace) de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, pero como siempre, descubro con pena que en ella se menciona expresamente a los religiosos y religiosas, a los miembros de las sociedades laicales, al orden de las "vírgenes consagradas" y si me apuráis, hasta los eremitas, pero nada se dice, ni por asomo, de los fieles consagrados por votos privados, de las que, como os he compartido antes, sólo he encontrado las bellas palabras del Papa PÍO XII al respecto ¡y mira que ha llovido desde entonces!

17 de Julio de 1.991... ¡Mirad que ha llovido desde entonces!, que ya va para veintitrés años, quiere esto decir que, para 2.016, pasada ya la estela de la celebración del "Año de la Vida Consagrada" de 2.015, yo estaré celebrando el 25 Aniversario de mi discernimiento vocacional, seguimos caminando, y sólo tengo una certeza, a modo de oración:

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.