domingo, 29 de junio de 2014

SANTOS PEDRO Y PABLO - DÍA DE LA IGLESIA

Se celebra hoy la festividad litúrgica de los Santos PEDRO y PABLO, de la que se dice también, coloquialmente, es el DÍA DE LA IGLESIA o es el DÍA DEL PAPA, o del PRIMADO DE PEDRO (en la foto, en TIERRA SANTA, lugar del "primado de PEDRO" donde CRISTO le dijo "Tú eres piedra y sobre ti edificaré mi Iglesia", a orillas del lago de GENNESARET). Curiosamente me acabo de dar cuenta que esta festividad, 29 de Junio, tiene su víspera, el día 28 de Junio, con otro evento eclesial, en modo alguno despreciable, aunque mucho más personal, cual es el Aniversario de mi Bautismo, por lo que -cronológicamente hablando- es como si un día me hablara de mi "ingreso en la Iglesia" y el otro día me hablara de "mi pertenencia, mi comunión, mi amor a la Iglesia", cosa que nunca antes había advertido, es decir, la inmediatez de algos eventos.

Ciertamente, un 28 de Junio de 1975, fui bautizado en la Iglesia de los Santos JUSTO y PASTOR, de GRANADA, como todos podréis comprender, ni me acuerdo de aquel día, ni yo pedí ser bautizado, que fueron mis padres y padrinos los que así lo solicitaron, haciéndose garantes, por medio de su profesión de fe, de la que habría de ser la mía, en la medida en la que me educaran para ello.... pero aunque esto es verdad, dada la costumbre generalizada del bautismo de infantes, no menos cierto es que tuve que hacer el ejercicio de asumir todo ello personalmente, hacer mi propia profesión de fe, renovar mis promesas bautismales, lo que aconteció un día 2 de Noviembre de 1989, en la Iglesia de Santa MARÍA, la Mayor, de LINARES (Jaén). 

Pero yo ya, por aquella época, me había convertido en un "rebelde eclesial" (digámoslo así), quiero decir con ello que para aquella edad, por más temprana que parezca, tendría yo catorce años, ya me había convertido en un elemento contestatario dentro de la Iglesia... Quizás ayudara el hecho de que para esas alturas de la vida, ya me había leído prácticamente todo lo que había caído en mis manos acerca de la TEOLOGÍA DE A LIBERACIÓN, que autores como CASALDÁLIGA, DOM HELDER CÁMARA, los propios IGNACIO ELLACURÍA y compañeros, las homilías de Mons. OSCAR ROMERO, eran mis libros de cabecera y podía citarlos de memoria, como se suele decir, "de pé a pá", no debe de sorprenderos que estas fueran las lecturas de un confirmando, pues siempre he tenido una gran inquietud intelectual, espiritual, social y vocacional, y no he dejado nunca de leer, meditar e intentar estar al día en todo este tipo de cuestiones, piénsese, por ejemplo, que con siete u ocho años, ya me había devorado, íntegramente, todos los cuadernillos publicados de MAFALDA, que en todo hay que tener buenos maestros en la vida.

Añadamos pues, a la coctelera que de por sí es esa etapa rebelde que es la adolescencia, todo lo anterior, junto con acontecimientos históricos, que me marcaron e impresionaron mucho por aquella época, entre los que citaré la masacra de la PLAZA DE TIANNANMEN en CHINA, o el propio asesinato de los jesuitas de la UCA, en EL SALVADOR, el día 16 de Noviembre de 1989, cuatro días después de mi confirmación, y ya tenemos -como la célebre obra- "la forja de un rebelde" a un contestatario eclesial. 


Quiero decir con ello que empecé a considerar que la Iglesia era antievangélica, que no daba testimonio, que no tenía una debida proyección social, que no tenía una opción preferente por los pobres, etc, etc.... Cuestiones que, aún siendo verdad, al menos desde el análisis de la TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, no obstante, no pueden resultar tan limitadoras de una riqueza mayor cual es la Iglesia, y esa gran familia eclesial que formamos todos los bautizados... ni qué decir tiene que leer el libro HISTORIA DE LOS PAPAS de FREDERICK L. BENYON tampoco es que me ayudara a amar mucho a la Iglesia, al menos desde el punto de vista institucional, papal e histórico.

No por ello he dejado de ser profundamente eclesial, que una actitud crítica no hace que uno no se sienta Iglesia, además en aquella etapa adolescente-juvenil era de la firme convicción, mucho más acérrima que ahora, será que me estoy haciendo mayor (y las ideas y la rebeldía se asientan, con delicadeza, en la vida como los posos del café), de que "la única forma de criticar con eficacia una institución es, precisamente, desde dentro", quiero decir con esto que era monaguillo, lector, cuasi-sacristán, secretario de facto del párroco, catequista de comunión, de post-comunión, catequista de confirmación, monitor de jóvenes... a lo que hay que añadir la lucha interior de mi propio discernimiento vocacional (aunque ese es otro tema que daría para un blog entero)... y así habría derivado, creo yo, hacia un alejamiento crítico e intelectual de la Iglesia por no ser de un texto del Evangelio que me salvó, os váis a reír cuando os lo comparta, pero ciertamente que fue así:

¡Aleluya, ya reina el Señor, Dios nuestro, Todopoderoso! Hagámosle fiesta alegre dándole gloria, porque ha llegado la boda del Cordero, y la novia está preparada. La han vestido de lino puro resplandeciente (el lino son las obras buenas de los santos).

(Apocalipsis 19, 6-8)

Evidentemente todos sabemos que en este texto el Cordero es CRISTO, mientras que su novia es la Iglesia, pero advertid que se dice que la novia ha sido engalanada con un vestido de lino, que representa "las buenas obras de los santos", aunque creo que en la Biblia donde este texto me enseñó a amar a la Iglesia decía "las buenas obras de sus hijos", y entonces lo entendí, lo vi todo claro: 

Es verdad que la Iglesia como institución humana adolece de los mismos errores, injusticias, veleidades históricas y fracasos de los hombres que la integran, al fin y al cabo, pecadores; es verdad que la Iglesia -en palabras de los primeros obispos, de los santos padres- es una "casta meretriz", que es casta en cuanto pura y virginal, por la acción del Espíritu Santo en ella, pero es meretriz por lo que tiene de abierta al poder, de humana y pecadora; es verdad que la tensión entre lo institucional y lo carismático va a estar siempre presente en su seno (todo el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES así nos lo demuestra), pero no menos cierto es que las críticas, las acusaciones y las denuncias en torno a la Iglesia no se pueden hacer "a toda ella, generalizando, en bloque" como advierte la parábola de "la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio", porque yo también soy bautizado, yo también soy Iglesia, y la porción de Iglesia que los demás verán, no será tanto la Vaticana, sino la que yo mismo sea capaz de testimoniar ("las buenas obras de sus hijos") por lo que yo mismo soy igual de responsable en todo lo antievangélica y antitestimonial que pueda resultar ser la Iglesia, en lo que a mi falta de coherencia ante los demás se deba... 


En la película de PRIEST el sacerdote mayor que convive con el joven sacerdote castigado, en el convictorio sacerdotal, un día, cenando, le espeta "Tu es pustula in facie Ecclesiae" ("Tú eres una pústula en el rostro de la Iglesia") -nunca podré olvidar esa frase, ni la crueldad con que se la dice-, aunque yo no me atrevería a decir tanto de mí mismo, de una forma más amable podría decir, como hace un buen sacerdote amigo mío "que él es un adoquín en la barca de San PEDRO", más bien me gusta calificarme, ya lo sabéis, como un burro, como la burra de BALAAM, que avanza y avanza, siempre adelante, muchas veces sin ver, ni entender, nada del Señor, ni de la Iglesia, y que, de vez en cuando, suelta un rebuzno (o habla, como lo prefiráis), aunque siempre con la "buena fe" de saberme siempre en el Señor, de saberme bautizado, de saberme Iglesia.


Así que, si hay un día para enterrar los debates sobre la Iglesia, es precisamente hoy, porque hoy es un día para renovar nuestra adhesión a la Iglesia, que no es otra cosa, que la gran familia de los bautizados, que podemos llamarnos hermanos, y de nuestra adhesión al Papado, al primado de PEDRO, no como algo impuesto, sino como algo que brota del corazón, entendiendo que si a PEDRO le toca ser el fundamento "PEDRO, sobre ti edificaré mi Iglesia" a los demás nos toca ser sustento, ayuda, colaboración, como le dijo el Señor a San FRANCISCO "FRANCISCO, repara mi casa", así que, conscientes de esta tarea reparadora, sustentadora, conciliadora, que hemos de tener en el seno de la Iglesia, recemos y oremos hoy por nuestro fundamento, el Santo Padre, hoy por hoy, FRANCISCO.