viernes, 6 de junio de 2014

OCTAVARIO AL ESPÍRITU SANTO
"VEN, ESPÍRITU SANTO, VEN"


DÍA SÉPTIMO

1.- INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Envía, Señor tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra

2.- ORACIÓN INICIAL

Ven, Espíritu Santo,

llena los corazones de tus fieles,

enciende en ellos el fuego de tu amor.
Tú eres la fuerza
que vigoriza nuestro trabajo,
Tú, el Aliento que vivifica
nuestra alma,
Tú, la luz que ilumina nuestra mente,
Tú, el Motor de nuestras buenas obras.
Danos docilidad
para seguir tus mandatos
y que gocemos siempre
de tu protección.


3.- Un don del Espíritu Santo para hoy: FORTALEZA

Canto al Señor, esplendorosa es su gloria,
caballo y jinete arrojó al mar.


Mi fuerza y mi poder es el Señor.

Él es mi salvación.

Él es mi Dios, yo le alabaré,
el Dios de mis padres, yo lo exaltaré.

¡El Señor es un guerrero, el Señor es su nombre!

(Ex 15, 1-3)

El don de Fortaleza nos capacita para enfrentar cualquier situación difícil, por imposible que parezca a los ojos de los hombres, o de nuestras propias fuerzas, con el arrojo y el coraje de un soldado que sabe que está al mando de un general victorioso. Así nuestra oración de intercesión se siente eficaz y poderosa, así ningún enemigo de nuestra fe nos amilana, así nada nos puede separar, ni la muerte, ni la fatiga, ni el trabajo, ni la enfermedad, nada, absolutamente nada, del amor de Dios.

4.- ORACIÓN PERSONAL

Lo ideal sería realizar esta solemne novena en una capilla, iglesia u oratorio, en el que se halle el Señor, expuesto real y verdaderamente en la custodia, en silencio y adoración. De esta manera podemos imprecar al Señor, realmente presente, diciéndole: ¡Envía, Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Con todo, si esto no fuera posible, puedes orar, en lo secreto de tu habitación, en lo secreto de tu corazón.

No dejes de pedir al Señor, que venga el Espíritu Santo sobre tí, que te bendiga con la sobreabundancia de sus dones y carismas, que se derrame sobre tus familiares y amigos, y sobre cada una de las necesidades que sienta tu corazón que ha de compartir con el Señor. No olvides que esta novena se enfoca desde la intercesión, en primer lugar por ti, para que el Espíritu Santo se derrame sobre ti, te encienda con su fuego, te sostenga con su ardor, y después, así inflamado, podrás orar por el resto.


No olvides, durante este tiempo de oración personal, abandonarte por completo en el Señor, deja, mansa y humildemente, que el Espíritu santo te guíe en la oración. Si has sido bendecido con el don de lenguas, no dejes de orar en lenguas durante todo este tiempo, así tu oración será aún más libre, eficaz e intercesora, pues el Señor ya conoce, y el Espíritu Santo constantemente le traduce y le presenta, los gemidos inefables de nuestro corazón.

5.- ORACIÓN FINAL

Espíritu Santo,
haz lo que hiciste en el Cenáculo,
ven, ven, ven,
toma posesión del poder de mi alma,
y guíame a la vida de santidad
que proviene de que tú habites dentro de nosotros.


AMÉN.