jueves, 5 de junio de 2014

OCTAVARIO AL ESPÍRITU SANTO:
"VEN, ESPÍRITU SANTO, VEN"


DÍA QUINTO

1.- INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Envía, Señor tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra

2.- ORACIÓN INICIAL

Nos volvemos a ti, Padre,
autor de todas las maravillas,
visibles e invisibles,
creador de esta espléndida luz mediterránea,
fuente de esta luz sobrenatural
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo,
origen de la fecunda naturaleza 
y de los hombres que la hacen fructificar.
Nos volvemos a ti, que nos envías tu Espíritu,
que renueva la faz de la tierra;
Espíritu que nos transforma desde dentro
y que, a través de nosotros, transforma el mundo;
Espíritu que nos hace vivir no sólo según Jesucristo, sino en Jesucristo.
Sí Padre, envíanos tu Espíritu para que ilumine nuestras vidas
y nos haga tomar conciencia de las dimensiones de nuestra esperanza,
para que tus criaturas no sean ya obstáculo a nuestra perfección,
sino que nos conduzcan a Ti.
Que El nos muestre su fuerza y haga de nosotros, pecadores, 
hombres capaces de renunciar a nuestro pecado;
más aún: que nos reúna en la caridad
y nos permita, ya aquí abajo, conseguirte a ti.

3.- UN DON DEL ESPÍRITU SANTO PARA CADA DÍA: CONSEJO

Uno de los principales le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?" 

Le dijo Jesús: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino Dios. Ya sabes los mandamientos: No cometerás adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre". 

Él dijo: "Todo eso lo he guardado desde mi juventud" 

Al oírlo Jesús le dijo: "Aún te falta una cosa, vende cuanto tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme" 

Al oír esto se puso muy triste porque era muy rico. 

(Lc 18, 18-23)

El don de Consejo nos capacita para dar una palabra correcta a quienes nos la solicitan, pero una palabra acorde con la voluntad del Señor, no con la nuestra. Por eso el Señor no quiere que le digan maestro bueno, nosotros no busquemos escucharnos a nosotros mismos cuando aconsejemos a alguien, ni que nos tome por buenos, y en segundo lugar, responder desde lo que el Señor considere que es mejor para el hermano, no según nuestro criterio. Y cuando seamos nosotros, al contrario, los que pidamos consejo, aceptémoslo y obedezcamos con humildad.

4.- ORACIÓN PERSONAL

Lo ideal sería realizar esta solemne novena en una capilla, iglesia u oratorio, en el que se halle el Señor, expuesto real y verdaderamente en la custodia, en silencio y adoración. De esta manera podemos imprecar al Señor, realmente presente, diciéndole: ¡Envía, Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Con todo, si esto no fuera posible, puedes orar, en lo secreto de tu habitación, en lo secreto de tu corazón.

No dejes de pedir al Señor, que venga el Espíritu Santo sobre tí, que te bendiga con la sobreabundancia de sus dones y carismas, que se derrame sobre tus familiares y amigos, y sobre cada una de las necesidades que sienta tu corazón que ha de compartir con el Señor. No olvides que esta novena se enfoca desde la intercesión, en primer lugar por ti, para que el Espíritu Santo se derrame sobre ti, te encienda con su fuego, te sostenga con su ardor, y después, así inflamado, podrás orar por el resto.



No olvides, durante este tiempo de oración personal, abandonarte por completo en el Señor, deja, mansa y humildemente, que el Espíritu santo te guíe en la oración. Si has sido bendecido con el don de lenguas, no dejes de orar en lenguas durante todo este tiempo, así tu oración será aún más libre, eficaz e intercesora, pues el Señor ya conoce, y el Espíritu Santo constantemente le traduce y le presenta, los gemidos inefables de nuestro corazón.

5.- ORACIÓN FINAL

Espíritu Santo, 
libérame de la inclinación para hacer el mal,
de la pereza, del orgullo, 
y hazme dulce, paciente y misericordioso,
portador de paz y alegría,
signo de caridad y comunión en tu Iglesia.

AMÉN.