miércoles, 4 de junio de 2014

OCTAVARIO AL ESPÍRITU SANTO:
"VEN, ESPÍRITU SANTO, VEN"


DÍA CUARTO

1.- INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Envía, Señor tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra

2.- ORACIÓN INICIAL

Como un viento recio, Padre,
tu Espíritu, el Espíritu Santo,
transforma a aquellos seguidores de Jesús,
que no sabían qué hacer después de su muerte
y no habían entendido la fuerza de la resurrección.
Su Espíritu, Padre, los llenó por dentro,
hizo de ellos hombres y mujeres nuevos, 
testigos de una vida transformada, comunidad de Jesús, Iglesia viva.
Padre, envíanos también a nosotros tu Espíritu, 
para que seamos tus hijos 
y continúe a través de nosotros la novedad de Jesús, 
la esperanza de Jesús, la fuerza y el amor de Jesús.
Para recrear, en todas partes, tu misma vida.

3.- UN DON DEL ESPÍRITU SANTO PARA CADA DÍA: PIEDAD

Nosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no buscar nuestro propio agrado. Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación; pues tampoco Cristo buscó su propio agrado, antes bien, como dice la Escritura: 

"Los ultrajes de los que te ultrajaron recayeron sobre mí" 

Y el Dios de la paciencia y el consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, siguiendo a Cristo Jesús, para que unánimes, a una sola voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

(Rom 15, 1-3.5)

El don de Piedad nos capacita para, como muy bien dice San Pablo en esta Palabra, reproducir en nosotros los mismos sentimientos del Señor en su forma de obrar con el resto de nuestros hermanos, con paciencia y humildad. La piedad nos mueve a tener entrañas de misericordia para entender el dolor de nuestros semejantes, nos da paciencia para soportar sus defectos, nos enciende cuando se cometen injusticias contra los demás y nos enseña a perdonar cuando somos ofendidos.

4.- ORACIÓN PERSONAL

Lo ideal sería realizar esta solemne novena en una capilla, iglesia u oratorio, en el que se halle el Señor, expuesto real y verdaderamente en la custodia, en silencio y adoración. De esta manera podemos imprecar al Señor, realmente presente, diciéndole: ¡Envía, Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Con todo, si esto no fuera posible, puedes orar, en lo secreto de tu habitación, en lo secreto de tu corazón.

No dejes de pedir al Señor, que venga el Espíritu Santo sobre tí, que te bendiga con la sobreabundancia de sus dones y carismas, que se derrame sobre tus familiares y amigos, y sobre cada una de las necesidades que sienta tu corazón que ha de compartir con el Señor. No olvides que esta novena se enfoca desde la intercesión, en primer lugar por ti, para que el Espíritu Santo se derrame sobre ti, te encienda con su fuego, te sostenga con su ardor, y después, así inflamado, podrás orar por el resto.


No olvides, durante este tiempo de oración personal, abandonarte por completo en el Señor, deja, mansa y humildemente, que el Espíritu santo te guíe en la oración. Si has sido bendecido con el don de lenguas, no dejes de orar en lenguas durante todo este tiempo, así tu oración será aún más libre, eficaz e intercesora, pues el Señor ya conoce, y el Espíritu Santo constantemente le traduce y le presenta, los gemidos inefables de nuestro corazón.

5.- ORACIÓN FINAL

Espíritu Santo, Amor todopoderoso,
no me dejes enterrar tus dones como un siervo perezoso
sino ayúdame a utilizarlos para mi bien y bien de mis hermanos,
perdóname, te ruego, por mi infidelidad pasada.
Dame el resto de los dones que me faltan.

AMÉN.