jueves, 5 de junio de 2014

OCTAVARIO AL ESPÍRITU SANTO:
"VEN, ESPÍRITU SANTO, VEN"


DÍA SEXTO

1.- INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Envía, Señor tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra

2.- ORACIÓN INICIAL

Nadie lo ve.
Nadie lo oye.
Pero, poco a poco,
todos lo notan.
Sopla un espíritu nuevo por el mundo.
El espíritu de solidaridad.
Un espíritu de Amor.
El espíritu de Dios.
Nadie puede detenerlo.
Atraviesa puertas y ventanas,
derriba todas las paredes y transforma
los hombres y las cosas.
Todo se renueva,
los hombres buscan la misma longitud de onda.
Busca el mismo cauce.
Los hombres se acercan.
Vienen de todas partes,
de todas las clases, y de todas las mentalidades.
Hombres de todas las profesiones y edades.
Nadie los ha llamado. Se llamaron ellos.
Los hombres vuelven a encontrar calor humano,
un puerto, una mesa y un techo, un poco de pan y de vino, una casa
con una canción por la noche.
todo se renueva.

3.- UN DON DEL ESPÍRITU SANTO PARA HOY: ENTENDIMIENTO

Os exhorto pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que os ofrezcáis a vosotros mismos como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios: 

Tal será vuestro culto espiritual. Y no os acomodéis al mundo, antes bien transformáos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: 

Lo bueno, lo agradable, lo perfecto.

(Rom 12, 1-2)

El don de Entendimiento nos capacita para entender las cosas de otra manera, para percibir la realidad con ojos nuevos, para enfrentarnos a los problemas desde una perspectiva diferente, como hemos orado en la oración inicial: para tener la misma longitud de onda con el Señor, saber entender las cosas cómo él las entiende, y es buscar en todo, como dice San Pablo, lo bueno, lo agradable, lo perfecto.

4.- ORACIÓN PERSONAL

Lo ideal sería realizar esta solemne novena en una capilla, iglesia u oratorio, en el que se halle el Señor, expuesto real y verdaderamente en la custodia, en silencio y adoración. De esta manera podemos imprecar al Señor, realmente presente, diciéndole: ¡Envía, Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Con todo, si esto no fuera posible, puedes orar, en lo secreto de tu habitación, en lo secreto de tu corazón.

No dejes de pedir al Señor, que venga el Espíritu Santo sobre tí, que te bendiga con la sobreabundancia de sus dones y carismas, que se derrame sobre tus familiares y amigos, y sobre cada una de las necesidades que sienta tu corazón que ha de compartir con el Señor. No olvides que esta novena se enfoca desde la intercesión, en primer lugar por ti, para que el Espíritu Santo se derrame sobre ti, te encienda con su fuego, te sostenga con su ardor, y después, así inflamado, podrás orar por el resto.



No olvides, durante este tiempo de oración personal, abandonarte por completo en el Señor, deja, mansa y humildemente, que el Espíritu santo te guíe en la oración. Si has sido bendecido con el don de lenguas, no dejes de orar en lenguas durante todo este tiempo, así tu oración será aún más libre, eficaz e intercesora, pues el Señor ya conoce, y el Espíritu Santo constantemente le traduce y le presenta, los gemidos inefables de nuestro corazón.

5.- ORACIÓN FINAL

Espíritu Santo, 
divino defensor del hombre,
que eres todo amor, perfecto amor,
exulto y me regocijo al saber que eres tan bueno
que te abajas a vivir y orar en nosotros.

AMÉN.