martes, 3 de junio de 2014

OCTAVARIO AL ESPÍRITU SANTO:
"VEN, ESPÍRITU SANTO, VEN"


DÍA TERCERO

1.- INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Envía, Señor tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra

2.- ORACIÓN INICIAL

Ven, Espíritu Santo, conductor,
pongo en tus diestras manos el volante
de mi vida agitada, trepidante.
Sé tú mismo el volante y el motor
de mi coche cansino y renqueante,
vayamos en carrera fascinante
por la hermosa autopista del amor.
Nuestro viaje florece en esperanzas
y estimula a muchos conductores,
se intercambian servicios y favores
y la marcha es un himno de alabanza.
Y una voz interior me está diciendo:
¿Ves? Tú y yo somos uno conduciendo.

3.- UN DON DEL ESPÍRITU SANTO PARA CADA DÍA: CIENCIA

Me maravillo de que tan pronto hayáis olvidado al que os llamó por la gracia de Cristo, para pasaros a otro evangelio, no es que haya otro, sino que hay algunos que os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo. 

Pero cuando aún nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡Sea maldito! Como os tengo dicho, ahora mismo os lo repito: 

Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea maldito!

(Gal 1, 6-9)

El don de Ciencia nos capacita para entender y comprender las cosas del Señor, es el discernimiento, en lenguaje de los autores clásicos, retomado luego por la RCC, y del que Ignacio de Loyola fue un gran maestro. El Espíritu Santo nos ayuda así a buscar la verdad, allá donde se encuentre y se manifieste, sin dejarnos llevar por modas, sectas o falsos predicadores: Sólo el Señor y su Palabra nos bastan.

4.- ORACIÓN PERSONAL

Lo ideal sería realizar esta solemne novena en una capilla, iglesia u oratorio, en el que se halle el Señor, expuesto real y verdaderamente en la custodia, en silencio y adoración. De esta manera podemos imprecar al Señor, realmente presente, diciéndole: ¡Envía, Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Con todo, si esto no fuera posible, puedes orar, en lo secreto de tu habitación, en lo secreto de tu corazón.

No dejes de pedir al Señor, que venga el Espíritu Santo sobre tí, que te bendiga con la sobreabundancia de sus dones y carismas, que se derrame sobre tus familiares y amigos, y sobre cada una de las necesidades que sienta tu corazón que ha de compartir con el Señor. No olvides que esta novena se enfoca desde la intercesión, en primer lugar por ti, para que el Espíritu Santo se derrame sobre ti, te encienda con su fuego, te sostenga con su ardor, y después, así inflamado, podrás orar por el resto.




No olvides, durante este tiempo de oración personal, abandonarte por completo en el Señor, deja, mansa y humildemente, que el Espíritu santo te guíe en la oración. Si has sido bendecido con el don de lenguas, no dejes de orar en lenguas durante todo este tiempo, así tu oración será aún más libre, eficaz e intercesora, pues el Señor ya conoce, y el Espíritu Santo constantemente le traduce y le presenta, los gemidos inefables de nuestro corazón.

5.- ORACIÓN FINAL

Espíritu Santo, divino consuelo,
te prometo que en las penas de esta vida
recurriré a ti con prontitud,
y no buscaré otro consuelo que el tuyo,
oh, padre de los pobres,
tregua en el trabajo,

gozo que enjugas las lágrimas.