lunes, 2 de junio de 2014

OCTAVARIO AL ESPÍRITU SANTO:
"VEN ESPÍRITU SANTO, VEN"


DÍA SEGUNDO

1.- INVOCACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Envía, Señor tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra

2.- ORACIÓN INICIAL


Necesitamos del Espíritu,
necesitamos de su aliento de vida,
necesitamos de su música,
necesitamos del empuje de su viento,
necesitamos de su libertad,
necesitamos de su pasión misericordiosa,
necesitamos de su visión profunda,
necesitamos de su alegría,
necesitamos de su humildad,
necesitamos de su sosiego y consuelo,
necesitamos de su paciente esperanza,
necesitamos del fuego de su amor.
¡Ah, y cómo necesitamos del agua de su pozo!
Sin el Espíritu, seríamos torturados por la sed
y no tardaríamos en convertirnos en un desierto,
en polvo y ceniza que arrastra cualquier viento.

3.- UN DON DEL ESPÍRITU SANTO PARA CADA DÍA: TEMOR DE DIOS


Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. 

Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes, desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: 

"Quitad esto de aquí. No hagáis de la casa de mi Padre una casa de mercado". 

Sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: "El celo por tu casa me devora".

(Jn 2, 13-17)

El don de Temor de Dios nos capacita para acercarnos al Señor con respeto, no se trata de miedo, aunque la palabra temor nos lleve a ello, inconscientemente, se trata de buscar agradar al Señor, de reverenciarle, adorarle, alabarle, con el mismo respeto que mostramos, por ejemplo, ante nuestros padres o abuelos. Por eso, en esta Palabra el Señor se indigna con quienes no tratan con respeto, con temor, el Templo.

4.- ORACIÓN PERSONAL


Lo ideal sería realizar esta solemne novena en una capilla, iglesia u oratorio, en el que se halle el Señor, expuesto real y verdaderamente en la custodia, en silencio y adoración. De esta manera podemos imprecar al Señor, realmente presente, diciéndole: ¡Envía, Señor tu Espíritu y renueva la faz de la tierra! Con todo, si esto no fuera posible, puedes orar, en lo secreto de tu habitación, en lo secreto de tu corazón.

No dejes de pedir al Señor, que venga el Espíritu Santo sobre tí, que te bendiga con la sobreabundancia de sus dones y carismas, que se derrame sobre tus familiares y amigos, y sobre cada una de las necesidades que sienta tu corazón que ha de compartir con el Señor. No olvides que esta novena se enfoca desde la intercesión, en primer lugar por ti, para que el Espíritu Santo se derrame sobre ti, te encienda con su fuego, te sostenga con su ardor, y después, así inflamado, podrás orar por el resto.




No olvides, durante este tiempo de oración personal, abandonarte por completo en el Señor, deja, mansa y humildemente, que el Espíritu santo te guíe en la oración. Si has sido bendecido con el don de lenguas, no dejes de orar en lenguas durante todo este tiempo, así tu oración será aún más libre, eficaz e intercesora, pues el Señor ya conoce, y el Espíritu Santo constantemente le traduce y le presenta, los gemidos inefables de nuestro corazón.

5.- ORACIÓN FINAL

Espíritu Santo, Amor eterno,
que la luz, de la que eres origen y fuente,
abra los ojos de mi mente
y me permita conocer mejor los efectos
del amor infinito que me tienes,
para mover mi corazón
a una respuesta sincera y fiel.

AMÉN.