martes, 20 de mayo de 2014

UNA GRANADINA A CONOCER: MARIANA PINEDA


GRANADA, a lo largo de su historia, ha sido, por decirlo finamente, “un poco especial” con sus hijos, debe de ser por aquello de nuestra peculiar “malafollá” o forma de ser, pero lo cierto es que grandes personajes históricos oriundos de nuestra ciudad, a los que ahora alabamos, celebramos y encumbramos (para bien de nuestras arcas municipales, en ara del turismo que esos mismos personajes generan), en su época fueron duramente tratados, vilipendiados o, directamente, maltratados: A San JUAN DE DIOS lo tuvimos por loco, los niños le apedreaban y hasta lo encerramos en el manicomio; a FEDERICO GARCÍA LORCA, ya se sabe “nadie es profeta en su tierra”, pero sí en NUEVA YORK, en MADRID,  aquí sólo encontró la muerte; Fray LUIS DE GRANADA, murió sólo, enfermo, amargado y atosigado por la Inquisición, que viendo como se le acababa el material protestante de sus pesquisas, empezó a revisar, hacia dentro, las obras de su l propio clero… y así sucesivamente, pero ahora bien que nos enorgullecemos de todos estos personajes que dan lustre a GRANADA.

Y lo mismo sucede con el personaje granadino que os quiero compartir hoy, sobre todo a los que no sois de GRANADA, me refiero a MARIANA PINEDA, de la que puede que sepáis algo por la mini-serie de televisión que hizo de dicho personaje, interpretándolo, la incomparable PEPA FLORES, pero lo hago porque se acercan las fechas de su celebración institucional, por parte del Ayuntamiento y que, por otra parte, como últimamente “el patio de las mujeres anda revuelto” –por unas desafortunadas declaraciones- es justo que hagamos este homenaje, porque en el valor y arrojo de nuestra MARIANA PINEDA, se refleja el valor y arrojo de todas nuestras mujeres, sobre todo cuando están convencidas de que tienen razón, o defienden un noble ideal (sea cual sea), porque a tesón, coraje y constancia, todo sea dicho de paso, nos ganan a los hombres y de sobra, como se suele decir…

Nacida en el seno de una familia noble de GRANADA, su padre, MARIANO PINEDA RAMÍREZ, era capitán de navío de la Armada. Huérfana desde los quince meses de edad, quedó bajo la custodia de su tío paterno, JOSÉ PINEDA, y contrajo matrimonio a los quince años con MANUEL DE PERALTA Y VALLE, liberal y allegado a ciertos círculos constitucionalistas. Al fallecer su marido en 1822, continuó frecuentando los ambientes liberales, no olvidemos que en esta época nos hallamos en la denominada Década Ominosa (1823-1833) tras el fracaso político del llamado Trienio Liberal (1820-1823) que fue abortado por la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, el auxilio francés prestado para que prevaleciera el modelo déspota y absolutista de FERNANDO VII.

Hacia el año 1826 MARIANA PINEDA ha logrado levantar las sospechas de la autoridad, al hacer de enlace o intermediaria entre los liberales granadinos y aquellos otros que se habían exiliado, huyendo de la persecución política en GIBRALTAR, levantando las sospechas del alcalde de la ciudad, RAMÓN DE PEDROSA Y ANDRADE, que ejercía además el cargo de subdelegado principal de policía, y que había sido comisionado en Andalucía oriental por el Ministro de Justicia, TADEO CALOMARDE (en la foto), para reprimir cualquier intento de alzamiento en favor de la Constitución de 1812.

Detenida por las autoridades, una primera vez, MARIANA PINEDA fue sometida a juicio del que fue absuelta al alegar ignorancia del contenido de las cartas y otros documentos hallados en su domicilio, y que era los que remitía como intermediaria a GIBRALTAR.

Sin embargo, cuando en el año 1828 preparó con éxito la fuga de su primo FERNÁNDEZ ÁLVAREZ DE SOTOMAYOR, comandante del Ejército que había sido condenado a muerte por su implicación en el levantamiento del General RIEGO (unos años antes, en el año 1820), MARIANA PINEDA fue detenida esta vez, bajo el pretexto de haber bordado una bandera morada con la inscripción «Ley, Libertad, Igualdad», que había de servir de insignia para un proyecto revolucionario, liderado por su primo, al que ayudó a escapar.

Tras diversos intentos de fuga y ante la negativa de MARIANA PINEDA de delatar a sus presuntos cómplices, fue recluida en el convento de SANTA MARÍA EGIPCIACA (ahora desaparecido, tras la ampliación de la Calle Recogidas, que debe su nombre a dicho convento, donde se acogían a mujeres de mala vida y prostitutas, llamado por eso, entre los granadinos, como el convento de las “recogidas”), aunque en esta ocasión, para evitar que fuera absuelta de nuevo, el juicio resultó ser un auténtico paripé, sin derechos, ni las debidas grantías “pro reo” y fue condenada a muerte. De nada sirvieron los alegatos que en favor de la joven dirigió un sector influyente de la ciudad a FERNANDO VII, pues la sentencia se cumplió el 26 de mayo de 1831 en el granadino Campo del Triunfo (en sus alrededores, actualmente, mediante el método tan hispano de ejecutar del “garrote vil”).

Y como hemos dicho en la introducción, enseguida, tras de su muerte, fue convertida en símbolo por todos los que defienden las libertades y los derechos constitucionales en GRANADA, hasta nuestros días; erigida también en icono feminista para las mujeres de GRANADA y ANDALUCÍA; y también protagonista de otras leyendas, como la que asegura que en el fondo, dejando la política al margen, la inquina que le tenía el alcalde y regidor era más debida a “un despecho de amor” que a otra cosa. En torno a su figura y partiendo del mito popular, el también malogrado FEDERICO GARCIA LORCA escribió una obra de teatro en su honor, que se estrenó el 24 de junio 1927 en BARCELONA, con decorados y vestuario de SALVADOR DALÍ y con la actriz MARGARITA XIRGÚ en el papel protagonista.

Os dejo este vídeo del momento de su ejecución, porque aunque el recorrido que se muestra en el mismo, de la cárcel al patíbulo, no se corresponde ni mucho menos con la realidad, podréis conocer algunos rincones de nuestra ciudad:




Por ejemplo, de donde parte la comitiva es la PUERTA DEL PERDÓN, al pie de la torre de la Catedral de GRANADA; donde las mujeres ponen los dos grandes crespones negros en el balcón es la MADRAZA, Universidad Árabe, fundada por YUSUF I, en el año 1349, que representa el esplendor del “arte nazarí”; luego veréis el ARCO DE ELVIRA y otro crespón negro, por otra mujer, en el PALACIO ARZOBISPAL, enfrente de la Catedral, que se atisba en la toma; y la plaza con la Virgen María en la columna es la PLAZA DEL TRIUNFO, llamada así por el “triunfo de la Concepción de María”, dogma del que GRANADA fue gran defensora antes incluso de su promulgación canónica, nuestros universitarios, profesores, abogados, médicos, solían incluir en sus juramentos gremiales “defender a la Inmaculada hasta última gota de sangre”; aunque se ha hecho el juego de cámaras de poner el TRIUNFO al frente, y el ARCO ELVIRA como si fuera un lateral, lo que no es en modo cierto).


El lugar verdadero de la ejecución está en los alrededores del TRIUNFO, claro que para la serie la ubicación de la plaza es mucho más cinematográfica que el verdadero lugar, donde actualmente hay una plaza, y una pequeña cruz de recordatorio.

Finalmente, MARIANA PINEDA, tiene, en pleno centro de GRANADA, una plaza dedicada a su figura, en donde, por cierto, se encuentra una cafetería-bar, llamada EL FÚTBOL, donde ponen los mejores chocolates y churros de toda GRANADA, así que, si no consigo que os pique la curiosidad de venir a GRANADA a conocer todas las ubicaciones del vídeo, o la plaza de nuestra protagonista de hoy, al menos, como dice el refrán “al hombre se le conquista por el estómago”, que os recuerdo, y no es una leyenda urbana, que nos encontramos en la tierra de las tapas, donde con dos cervezas, literamente, has cenado, lo que me recuerda deciros que es tan cierto como que en un bar, con la primera cerveza te ponen la “tapa” y ¡cómo será, que con la segunda caña te pone de “tapa” un flan, a modo de postre, para que pagues, te vayas y hagas sitio, figuráos cómo será la primera tapa, para que la segunda le haga de postre, y sólo por el precio de las cervezas!