lunes, 5 de mayo de 2014

MES DE MARÍA, MES DE MAYO


De pequeño me leí toda la poesía infantil de GLORIA FUERTES, tenía varios volúmenes, especialmente me acuerdo, pese a que aquellos libros infantiles ya se perdieron, o mis madre los dio al dejar mi hogar, de los primeros versos de su poema EL CAMELLO COJITO que decían algo así: "El camello se pinchó, con un cardo del camino, y el mecánico Melchor, le dio vino". Evidentemente, desconozco toda la obra poética de esta gran mujer, que se me antojaba una abuelita adorable de niño, especialmente en sus últimos años en que hizo apariciones en algunos programas infantiles de la televisión, sin embargo, hace poco descubrí algunas de sus poesías religiosas, siendo así que tiene alguna de contenido mariano, y estando en el MES DE MAYO, MES DE MARÍA, y admirando a esta gran mujer he decidido compartiros dos de ellas:

La primera se titula VIRGEN DE PLÁSTICO y es una especie de denuncia, que dicho sea de paso, yo también comparto, de ese merchandising espantoso que hay, especialmente en algunos santuarios religiosos, por no decir directamente en las tiendas de los chinos, con la imagen de la Santísima Virgen, porque una cosa es la devoción que podamos tenerle a MARÍA, y que queramos tener una imagen suya en casa, pero al menos, que sea una imagen digna y estéticamente bella, que invite a la oración:

Con su manto de nylon
y la corona eléctrica,
con pilas en el pecho
y una sonrisa triste,
se la ve en las vitrinas de todos los comercios
y en los sucios hogares de los pobres católicos.
Virgen pura de plástico,
se me quitó la gana
de pedirte un milagro.


La otra se titula ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA LECHE que, según se cree, le fue inspirada a GLORIA FUERTES por la visión de un cuadro de la Virgen, de la misma advocación, que se conserva en el MUSEO DEL PRADO, obra del pintor ANTÓN PERIS:


¡Oh, Virgen de la Leche!
palomita valiosa del museo del Prado.
Te elevo mis preces
porque se difumine
la mala leche en el agrio.
Así en el agrio como en la gran ciudad,
porque ya no podemos más.
Riéganos a los secos pecadores
con tu chorro de gracia,
¡oh, Virgen de la Leche!
purísima entre tantas.
Anéganos con tu lácteo manantial.