sábado, 17 de mayo de 2014

¿ERA LA VIRGEN MARÍA "UNA NIÑA BIEN"?


Este es un artículo que prometí a alguien, una vez que nos pusimos a discutir en las redes sociales sobre el "status social" de la Virgen MARÍA, porque yo defendía que la Virgen MARÍA había sido "una niña bien", es decir, de la nobleza y más selecto de ISRAEL, mientras que él se sorprendía, y se manifestaba perplejo ante estas afirmaciones, por aquello que nos han enseñado siempre de la "pobreza y la humildad de MARÍA" y seguro que, ya, he despertado la curiosidad de los que hayan empezado a leer estos primeros renglones, pero ¿Qué hay de cierto en todo esto?:

Lo que sucede es que tenemos una visión pietista y deformada del tema. Estamos acostumbrados a celebrar las cosas sin reflexionarlas, a asumir lo que nos dicen y nos cuentan sin pasarlo por la razón, pero veréis que defender que MARÍA era de un "status social elevado" no es, en modo alguno, descabellado.

Pensemos un poco, por tradición, e incluso están recogidos en el santoral, se nos habla de los santos JOAQUÍN y ANA, padres de la Virgen MARÍA, hasta el punto de que su festividad, el día 26 de Julio, ha sido reconocida, gracias a los esfuerzos de la ONG "MENSAJEROS DE LA PAZ" como "La fiesta de los abuelos" (por ser los abuelos de Cristo) como un día de reflexión, apoyo y solidaridad con los ancianos, los abuelos y su importantísimo papel en l a sociedad como catequistas, apoyo moral, y ahora más, económico de sus hijos, como cuidadores y niñeros de sus nietos, etc, etc...

Efectivamente el Evangelio nada dice de este tema, todo lo que sabemos es de tradición, recogida en liturgias antiguas, en reflexiones de los santos padres en sus homilías o en las revelaciones de CATALINA EMMERICK sobre la infancia de MARÍA u otros textos apócrifos.

Se nos dice que JOAQUÍN, lo mismo que lo fuera ZACARÍAS, el padre de JUAN BAUTISTA, era sacerdote; no hay que ser un historiador avezado para saber que los sacerdotes formaban parte de la casta dirigente y privilegiada del pueblo de ISRAEL. Se afirma que en tiempos de Jesús servían al templo unos 400 sacerdotes (divididos en 24 grupos), asistidos por un bajo clero, o levitas, que ascendería a la cifra de unos 300 sacerdotes más. No ejercían sus funciones todo el año, sino por turnos que se establecían por suertes, así lo dice el Evangelio de LUCAS respecto de ZACARÍAS: "En el grupo de su turno, le tocó en suerte, según el uso sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor" (Lc 1,9) De esta manera no era necesario, ni preciso, que los sacerdotes estuvieran disponibles en el Templo todo el año, por lo que podían vivir en zonas rurales, y luego desplazarse a JERUSALÉN cuando les tocara su turno de ejercicio sacerdotal. Ello no impide que JOAQUÍN y ANA vivieran en NAZARET, donde dice el Evangelio que se produjo la anunciación de MARÍA, y que, sin embargo tuvieran una segunda residencia en JERUSALÉN (la que de hecho se muestra, hoy en día, en las peregrinaciones, como lugar del nacimiento de la Virgen María, en el barrio noble de BETESDA, junto a la piscina del mismo nombre). 



En la maqueta de JERUSALÉN que se puede ver en la propia JERUSALÉN se muestra este barrio noble de BETESDA, cuyas casas contrastan con la de los barrios pobres, y teniendo en cuenta que la IGLESIA DE LA NATIVIDAD DE MARÍA está junto a la piscina de BETESDA, según la maqueta, la casa de JOAQUÍN y ANA bien pudiera ser la que se observa en la foto.

Y en nada entorpece que JOAQUÍN fuera sacerdote, y por tanto de una clase elevada, con su opción de vida personal, más modesta y humilde, pues esto es algo que brota del ser de la persona, no de su condición social (todos conocemos el testimonio de personas que, habiendo sisdo favorecidas económicamente, viven de forma sobria, modesta y no haciendo alarde de su riqueza) de hecho, así lo afirma CATALINA EMMERICH en su vida de la Virgen MARÍA: Nos cuenta que pese a su condición social "no había en ellos banquetes, ni excesos", que al contrario "daban sin medida a familiares y amigos necesitados", o incluso que sus propios criados "exigían de malas maneras lo que ellos daban generosamente" y que eran "objeto de burla y mofa entre sus parientes por su piedad y austeridad", incomprensión familiar que motivó, precisamente, que decidieran "mudarse a NAZARET, para poder vivir su estilo de vida de forma más oculta".


Otra tradición de la infancia de MARÍA, que es una de las fiestas litúrgicas más antiguas, tanto en el oriente como en el occidente cristiano, es la fiesta de "La presentación de la Niña María en el Templo" y los apócrifos, y la propia CATALINA EMMERICK nos hablan del servicio de niñas y adolescentes, en el Templo, al servicio del Señor, nuevamente el Evangelio nada dice (a excepción, precisamente en la presentación de Cristo en el templo, de la existencia de una profetisa viuda, llamada ANA, que vivía en el propio Templo (Lc 2,37)), entonces cabría preguntarse por la realidad histórica de esta festividad:

Hay una escueta referencia a la presencia de "mujeres jóvenes recluídas en el Templo" en el Libro II de los Macabeos, narrando la conmoción de la ciudad ante la llegada a JERUSALÉN de HELIODORO, encargado de cobrar el impuesto del griego invasor "las jóvenes que estaban allí recluídas (en el Templo), unas corrían a las puertas, otras subían a los muros, otras se asomaban por las ventanas" (2 Macabeos 3,19). En otras fuentes como la MISNÁ judía se nos dice que el velo del "Sancta Sanctorum" se renovaba dos veces al año, y que hacían falta "82 mujeres, de las del Templo", para tejerlo (Misná, Shekalim 8,5-6), y el TALMUD hace referencia igualmente a "mujeres del Templo que hacían los velos (...) horneaban el pan de la ofrenda (...) y preparaban el incienso" (Talmud, Ketuboh 106). 

Hay que recordar que la educación de las niñas en ISRAEL, era algo que dependía completamente de sus madres, y que abarcaba las tareas del hogar, coser, tejer, preparar los utensilios domésticos... mientras que los niños eran formados primeramente por sus padres, luego por los rabinos de las sinagogas locales, y a partir de los dieciocho-veinte años por un maestro, rabino, que directamente se escogían ellos mismos, y que como todo varón, eran educados para saber leer y escribir, cosa que rara, o infrecuentemente se hacía con las niñas, que solían ser analfabetas, como es propio, además de sociedades patriarcales. Sin embargo, estas "mujeres del Templo" se podían considerar privilegiadas, ya que aparte de su servicio y función litúrgica, o auxiliar de la liturgia, como hemos visto en las pocas fuentes extra bíblicas de las que disponemos, no es raro que pudieran participar cantando, lo que les llevaría a tener que saber, al menos, leer, para poder cantar los salmos y los textos litúrgicos.


No olvidemos el canto del MAGNIFICAT en el Evangelio, pronunciado por la Virgen MARÍA, ya que el texto es un cosido, bien hilvanado, de gran cantidad de promesas mesiánicas y bíblicas, extraídas de toda la escritura (por ejemplo, el cántico de ANA, la madre del prodeta SAMUEL, 1 Sm 2,1-10 y trazas del Salmo 98,3; del Salmo 103,17; del Salmo 89,11; o de profetas como ISAÍAS 41, 8-9) lo que nos indica que MARÍA, en efecto, tuvo acceso al conocimiento de la Palabra de Dios, luego sabía leer y escribir perfectamente, y no nos olvidemos que no nos referimos al "arameo" el lenguaje del pueblo sencillo, sino al "hebreo" la lengua noble en la que estaba redactada la escritura sagrada.

Evidentemente, las estrictas normas de impureza ritual y liturgica de las mujeres, referidas a la sangre, especialmente a la menstrual, hacía imposible que dichas "mujeres del templo" permanecieran en el mismo una vez alcanzada la pubertad, por lo que entonces eran despedidas de su servicio, muchas de ellas contraerían matrimonio, regresando con sus familias y sus ciudades de origen; mientras que es de suponer que, una vez superado este riesgo, muchas de ellas pudieran regresar al servicio una vez alcanzada la menopausia (es decir, viudas y mujeres mayores), pensemos por ejemplo en la profetisa ANA, que ya hemos visto antes, y que tendrían, entre otras, la función de educar a las niñas y adolescentes del Templo mientras durara su servicio (según todas las tradiciones, desde su ingreso, en torno a los tres años, hasta la pubertad, por los motivos aludidos).

Y finalmente está su matrimonio, al abandonar el Templo (durante cuya estancia la Virgen MARÍA habría hecho el voto de consagrar su virginidad al Señor). Al tratarse estas jóvenes del Templo de hijas de familias y clanes sacerdotales, es decir, de nobles, no eran casadas o desposadas con cualquiera, sino que se ofrecían entre las mejores familias, y todo ello además por sorteo (pensemos que los matrimonios de la época eran concertados, casi siempre entre las familias de los futuros esposos, como es propio de las culturas orientales), teniendo en cuenta que se podría decir que el Templo era "el tutor legal de estas jóvenes" era el propio Templo el que tomaba esta decisión sobre el desposorio. En este sentido es unánime el sentir de los Santos Padres (coincidente con los evangelios apócrifos), al afirmar, que en dicho sorteo, la suerte recayó sobre San JOSÉ (algunos lo presentan como anciano, que se resiste a aceptar el cargo, precisamente por su ancianidad, y que sería viudo, y tendría hijos de su matrimonio anterior; y otros lo exponen como un joven, que por su sólida formación religiosa, estaba en perfectas condiciones de entender el voto de su esposa, su formación religiosa y su ascendiente noble, como para respetarla "en las condiciones que le era dada"), así los testimonios de San AGUSTÍN, San EPIFANIO, San JUSTINO, ORÍGENES...)

De esta manera, si nos despojamos de ese pietismo del que hemos sido imbuídos, acerca de la pretendida pobreza de MARÍA, su figura se nos antoja aún más sublime, comprendiendo mejor el alcance de su sacrificio personal en aras de su maternidad divina, que se humilló a sí misma, que se abajó (como reconoce ella misma en el MAGNIFICAT "porque ha mirado la humillación de su sierva"), de tener una vida acomodada, de vivir según su designio (su propia virginidad y servicio en el Templo), a verse arrojada a la vida sencilla que le ofrecía una familia noble, venida a menos en aquel momento histórico, como la de San JOSÉ ("de la casa de DAVID"), que se ganaba la vida de forma honrada como pobre artesano, y que encima tuvo que verse "confrontada" con el anuncio del ángel. Y es que, una vez más, hemos de insistir, con independencia del "status económico y social" que cada cual tenga, no cabe duda de que vivir de forma austera, humilde, sencilla, es algo que siempre depende de opciones personales y de conciencia, precisamente, lo que nos enseña la Virgen MARÍA, si nos atenemos a una visión más acertada a la historicidad, de su figura.