miércoles, 14 de mayo de 2014

DIOS SIEMPRE OFRECE UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Un año después de la liberación prodigiosa del pueblo de ISRAEL de la mano opresora de EGIPTO, en la maravillosa noche de la Pascua, durante el Éxodo, el Señor dio instrucciones a MOISÉS sobre la forma en que dicha noche prodigiosa de "pesach" (en hebreo, el "paso" haciendo referencia al paso de Dios en medio de su pueblo, en aquella noche de su liberación), habría de ser celebrada y conmemorada cada año, repitiendo los gestos de aquella noche de liberación: 

Que los israelitas celebren la Pascua a su tiempo. La celebraréis el día 14 de este mes, entre dos luces, a su tiempo debido (...) La comerán con panes ázimos y hierbas amargas. No dejarán nada para mañana, ni le quebrantarán ningún hueso.

(Números 9,1-3.12)


Comerían cordero, sin romperle ningún hueso; acompañado de pan ázimo (ya que por las prisas de la huida, en EGIPTO, el pan no tuvo tiempo de fermentar), acompañado de hierbas amargas (para recordar el tiempo e la esclavitud en EGIPTO); posteriormente la tradición judía ha añadido más elementos, como enjuagar las hierbas amargas en agua salada antes de ingerirlas (en recuerdo de las lágrimas vertidas durante la esclavitud) o acompañar con "maror" una especie de salsa, espesa, hecha de almendras y mermelada de naranja amarga, que simulan la pasta marrón del tiempo en que "hacían ladrillos para el faraón".

Sin embargo, algunos de los hombres del campamento hicieron notar a MOISÉS que ellos no podrían, entonces, celebrar la Pascua, en la forma prevista, ya que, habiendo estado en contacto con las personas fallecidas, en el campamento, durante ese tiempo, estaban impuros, y por lo tanto inhabilitados para ofrecer y celebrar la Pascua. Resulta curiosa la respuesta de MOISÉS, que nos habla de su familiaridad con Dios: "Esperad, que voy a consultar con el Señor lo que dispone acerca de vosotros"

Y la respuesta que recibe es que, aquellas personas que por impureza, error, olvido, o cualquier otra circunstancia, hubiesen celebrado indignamente la Pascua, o no pudieren, directamente, celebrarla, podían recuperar el tiempo perdido, en una especie de "segunda oportunidad", o "segunda pequeña pascua", un mes después (fecha que precisamente es hoy, 14 de Mayo, y en la diáspora, es decir, fuera de ISRAEL, el 15 de Mayo).


Esta tradición de "Pesach Sheni" (segunda Pascua) nos invita a reflexionar en esta bella estampa, según la cual, pese a nuestras oportunidades perdidas, Dios es siempre mucho más compasivo y misericordioso. De la misma manera nos recuerda, que como significa la misma palabra "pesach" -como hemos visto antes- Dios siempre "pasa por encima de nuestras circunstancias personales, de nuestros problemas o nuestros errores": Porque Él es siempre un Dios que concede "segundas oportunidades".