lunes, 21 de abril de 2014

LA CUENTA DEL OMER


Al margen derecho del blog os váis a encontar, duarnte esta cincuentena pascual, la llamada  CUENTA DEL OMER, en hebreo "SEFIRAT HA'OMER" que es el nombre que recibe la costumbre judía de llevar la cuenta de los cuarenta y nueve días, o siete semanas, que transcurren desde su fiesta de la Pascua "pesaj" hasta su fiesta de Pentecostés "shavuot".

La CUENTA DEL OMER tiene su asiento bíblico en la cita contenida en el Levítico (23,15-16): "A partir del día siguiente al Sábado, desde el día en que llevéis la gavilla de la ofrenda de balanceo, contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo Sábado y entonces ofreceréis al Señor una ofrenda nueva". El término hebreo "omer" es una medida bíblica de volumen, utilizada para medir cantidades de grano, que en la traducción, como se ve, ha sido traducido como "ofrenda de balanceo". El mandato comprende el ofrecer al Señor, llevar al templo, cada día una medida de granso, que eran de cebada, ya que el día de Pentecostés "ofreceréis al Señor una ofrenda nueva" ésta era hecha con dos panes de harina fina.

Para los judíos el tiempo de la CUENTA DEL OMER es un tiempo de crecimiento interior, ya que obliga a la persona a estar cincuenta días orando y meditando, lo que supone un detenerse, de las actividades cotidianas y orar, lo que supone siempre un crecimiento y una maduración espiritual. Es por eso que para ellos es un periodo de semi-duelo, durante el cual está prohibido "cortarse el pelo, afeitarse, escuchar música instrumental, celebrar casamientos, fiestas o cenas en las que se baile". Sin embargo, en medio de la cuenta hay un día festivo, en el que se rebajan estas medidas, y es de fiesta, celebración y alegría, concretamente es el DÍA 33 DEL OMER (llamado en hebreo "Lag Ba'Omer") -curiosamente la edad de Jesucristo, aunque esto es sólo una apreciación mía y una casualidad-.

El calendario judío es principalmente un calendario agrícola, y la CUENTA DEL OMER cae entre Pascua y Pentecostés, como hemos dicho. A partir de la Pascua los judíos -sobretodo en las zonas rurales- ya no rezan pidiendo la lluvia, sino que rezan por la venida del "rocío de la mañana" (otra curiosidad, si pensamos, por ejemplo, que para los cristianos, sobretodo en ANDALUCÍA, efectivamente, en la madrugada de Pentecostés, nos visitará el rocío por excelencia, NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO en ALMONTE) y con esto comienza la temporada de crecimiento de los frutos, que de nuevo, pensando en cristiano, nos lleva a la festividad de PENTECOSTÉS, en la que el Espíritu Santo nos bendecirá con la lluvia de sus dones, carismas y frutos.