domingo, 23 de febrero de 2014

ÚLTIMA TRAVESURA PAPAL: MENSAJE A LOS CARISMÁTICOS PENTECOSTALES

Que el Papa FRANCISCO ha conocido y bebido de las fuentes de la Renovación Carismática Católica, es algo que, al margen del dato concreto, ya intuíamos los que igualmente hemos conocido la Renovación Carismática Católica, y es que lo mismo que dijimos el otro día sobre el "estilo franciscano" de hacer las cosas, que no tiene nada que ver con pertenecer como religioso a dicha orden,  sino con esa especial sensibilidad para vivir la espontaneidad, la sencillez y la pobreza de San FRANCISCO de ASÍS, vale para "el estilo carismático" de hacer las cosas, que de la misma manera "deja una impronta" en quienes la han conocido, especialmente en su forma de orar y alabar, en su forma de entender la salvación y la gracia, en su forma de discernir, de vivenciar los dones y carismas del Espíritu Santo, y "casi tocarlo" en la cotidianeidad, en su amor a la Palabra de Dios, en su oración preferentemente intercesora, en su capacidad para ver y obrar milagros, en su naturalidad con la oración y el canto en lenguas y en muchos más gestos que, mucho me temo, me llevarían todo el artículo el desgranarlos y explicarlos.

Pero, por ejemplo, nunca veréis a un preciador (sea sacerdote, laico o religioso), o a un servidor o alguien que realice cualquier tipo de ministerio en la Renovación Carismática que, antes de predicar o de actuar, no solicite el auxilio de todos los presentes, invocando primero que se ore por él. Todo el mundo se quedó sorprendido por la elección del primer Papa latinoamericano, anonadados por el nombre elegido "Francisco" y a renglón seguido, estupefactos, porque antes de impartir la tradicional primera bendición papal, lo primero que hizo fue precisamente eso: "Pedir que se orara, con humildad, a todos los presentes por él" y esto ya nos pareció una pista significativa, un reconocer esa impronta carismática.

También sabemos de las "travesuras papales", como el sacarle una silla al Guardia Suizo que custodiaba su habitación, en el pasillo, en la residencia sacerdotal de SANTA MARTA, al descubrir, por vez primera (saliendo de madrugada a buscar algo de bebida en la máquina expendedora del hall) que allí había alguien siempre apostado haciendo guardia; o esa otra de telefonear, según dice él "a escondidas" cuando le apetece ponerse en contacto con alguien, al margen del protocolo, cuando su corazón se lo dicta...


...o esa otra vitrina con todos los regalos relacionados con el fútbol que le hacen, que nadie se explica "ni de dónde la ha sacado, ni cómo ha podido colocarla allí, y mucho menos de donde ha salido el candado que la cierra"... podría deciros que todas estas travesuras papales son gestos de una gran libertad de espíritu, y ciertamente lo son, pero valen tanto para hechos anecdóticos como mucho más importantes, dígase, por ejemplo el ecumenismo.

De esta forma se celebraba, hace poco, en TEXAS, EE.UU, un encuentro mundial de pastores protestantes y anglicanos, de corte carismático, y hete aquí que, para sorpresa de todos, se emite un video mensaje, grabado en plan casero, con el teléfono móvil, del Papa FRANCISCO para dicha asamblea, cuyo vídeo es el siguiente, y cuyo texto es el que se transcribe, traducido, a continuación:



Queridos hermanos y hermanas: Perdonad que os hable en italiano pero tampoco voy a hablar en inglés, ni en italiano, voy a hacerlo desde el corazón… Es una lengua más sencilla y más auténtica y esta lengua del corazón tiene una gramática especial. Una gramática simple. Dos reglas: Ama a Dios sobre todas las cosas y ama al prójimo porque es tu hermano, es tu hermana. Y con estas dos cosas vamos adelante.

Estoy aquí con mi hermano, mi hermano obispo TONY PALMER. Somos amigos desde hace años. Él me ha hablado de vuestra asamblea y es un placer poder saludaros. Un saludo feliz y nostálgico. Feliz porque me alegra que os reunáis para alabar a Jesucristo, el único Señor, orar al Padre y recibir al Espíritu. Esto produce alegría porque se ve que Dios trabaja en todo el mundo. Y nostálgico por lo que ocurre en "nuestro barrio". En los barrios hay familias que se quieren y familias que no se quieren. Familias que se unen y familias que se separan y nosotros estamos un poco, me permito la palabra, “separados”. Separados porque el pecado nos ha separado. Nuestro pecado. Los malentendidos a través de la historia… un camino largo de pecado común. Pero, ¿quién tiene la culpa? ¡Todos tenemos la culpa! Todos somos pecadores, ¿eh? Sólo hay un justo: el Señor.

Siento deseo de que esta separación termine y nos llegue la comunión. Siento nostalgia por poder abrazaros con el abrazo del que nos hablan las Sagradas Escrituras cuando los hermanos de JOSÉ tienen hambre y van a EGIPTO a comprar para comer. Iban a comprar, tenían el dinero pero ¡no podían comerse el dinero!  Y allí encontraron una cosa más importante que la comida. Encontraron al hermano. Todos nosotros tenemos dinero: el dinero de nuestra cultura, el dinero de nuestra historia… tanta riqueza religiosa y tantas diferentes tradiciones… pero debemos reencontrarnos como hermanos y debemos llorar juntos como hizo JOSÉ. Con ese llanto que une. El llanto del amor.

Os hablo como hermano, ¿eh? Y os hablo así, con sencillez: con alegría y nostalgia. Hagamos que crezca la nostalgia porque esto nos animará a encontrarnos, a abrazarnos y a alabar a Jesucristo como único Señor de la Historia.

Os agradezco tanto que me escuchéis. Os agradezco tanto que me dejéis hablar en la lengua del corazón… Y también quiero pediros un favor. Rezad por mí porque necesito tanto de vuestra oración… Yo rezo por vosotros y lo seguiré haciendo, pero necesito de vuestras oraciones. Y pidamos al Señor que nos una a todos. Y adelante, somos hermanos. Démonos espiritualmente este abrazo y dejemos que el Señor termine la obra que comenzó. Porque esto es un milagro: el milagro de la Unidad ya ha comenzado. Dice un famoso escritor italiano, MANZONI, en una de sus obras, a través de un hombre sencillo: “Nunca he visto que el Señor haya comenzado un milagro sin terminarlo por completo”. Él terminará por completo este milagro de la Unidad.  Os pido que me bendigáis y yo os bendigo.

De hermano a hermano. Un abrazo.

Gracias.