sábado, 8 de febrero de 2014

¿QUIÉN FUE PIER GIORGIO FRASSATI, EL "JOVEN DE LAS BIENAVENTURANZAS"?

 
Hace poco se ha hecho público por parte del VATICANO, el MENSAJE PARA LA XXXIX JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ), del que no pensaba decir nada hasta que o fuese su día, o éste estuviera más cercano en el tiempo (ya que, fuera de los grandes encuentros, se celebra el Domingo de Ramos) pues no me gusta adelantar acontecimientos, ni saborear los documentos eclesiales fuera de su contexto o celebración. Sin embargo, ojeándolo por encima, descubro que el Papa FRANCISCO, que tiene pensado hacer una gran reflexión sobre algunas de las bienaventuranzas, desde aquí hasta el 2016, fecha de la JMJ en CRACOVIA, en el mensaje de este año a los jóvenes cita, como el "gran joven de las bienaventuranzas" al beato PIER GIORGIO FRASSATI, y claro, ya me ha picado la curiosidad de saber quién era este joven y por qué es llamado así.
 
Os acordáis que un día os compartí LA BELLEZA DE NUESTRA FE, con el orgullo de pertenecer a la Iglesia, capaz de ofrecer gestos de una belleza tan sublime como las que mostraban aquellas imágenes que compartís, pues bien, hoy me puedo sentir nuevamente orgulloso de la fe, de tantas personas, hermanos y hermanas nuestros, que viven desde el silencio la misma, "hombres y mujeres de buena voluntad" -como cantaban los ángeles en el anuncio a los pastores- y que nos son completamente anónimos y desconocidos, por más santos o beatos que sean; y es por lo que quiero compartir con vosotros este testimonio que me ha conmovido, el de PIER GIORGIO FRASSATI.
 
PIER GIORGIO FRASSATI nace en el seno de una familia acomodada: su padre es ALFREDO FRASSATI, fundador y director, con poco más de 36 años, del famoso periódico italiano "LA STAMPA", su madre, ADELAIDE AMETIS, es una pintora notable. La situación económica de la familia es por lo tanto desahogada, pero no por ello podemos decir que fuera buena desde un punto de vista afectivo, como suele suceder en muchos hogares acomodados: El padre y la madre viven más centrados en sus cosas, y desatienden el crecimiento afectivo de sus hijos, llenando ese vacío, por ende, con una férrea disciplina y una educación severa. La hermana de PIER GIORGIO, LUCIANA, contaba más adelante que "la casa señorial en la que vivíamos parecía una cuartel".
 
PIER GIORGIO estudia primero privadamente con su nube de institutrices y profesores particulares, después frecuenta la escuela estatal; pero no demuestra mucho entusiasmo por el estudio. Posteriormente es matriculado en liceo clásico MASSIMO D'AZEGLIO, pero al seguir siendo sus notas igual de malas, la familia lo confía al salesiano ANTONIO COJAZZI, que además de ser profesor particular de literatura, lo acerca a la espiritualidad cristiana.
 
Es un joven muy vivaz, de un gran dinamismo y al que le gusta mucho el deporte y la naturaleza, frecuentando con sus amigos excursiones a la montaña con el fin de practicar su pasión, el montañismo y la escalada. Se inscribe en diversas asociaciones en las que colabora de forma activa y comprometida: Acción Católica, Apostolado de la oración, Liga eucaristica, Asociación de jóvenes adoradores universitarios, etc, etc. Entre los años 1917 -1918 frecuenta el llamado INSTITUTO SOCIAL, la prestigiosa escuela torinense dirigida por padres jesuitas y descubre que con aplicación y empeño puede alcanzar todo aquello que se proponga, y por fin, empieza a enderezar sus estudios.
 
Hacia el año 1914, EUROPA se halla inmersa en el terrible acontecimiento de la PRIMERA GUERRA MUNDIAL, y al año siguiente ITALIA entra a formar parte directa de la contienda. A una camarera que había perdido un hermano en el frente, le preguntó: "NATALINA, ¿no darías la vida por hacer terminar la guerra?", y ante su duda, él le responde: "¡Yo sí que la daría, ya mismo!" Poco después se matricula en el POLITÉCNICO DE TORINO, -donde empieza a interesarse por el carisma de los dominicos-, y nuevamente, por no desairar a sus padres, escoge como carrera profesional la Ingeniería Industrial Mecánica. Sin embargo, hemos dicho, por no desairar a sus padres, ya que él albergaba, en lo secreto, la intención de estudiar, aunque fuera a escondidas, una ingeniería minera, para poder trabajar cerca de los operarios pobres.
 
Durante el período pasado en la universidad, PIER GIORGIO conoce a LAURA HIDALGO, relación que, dada la diferencia de clase social, no es bien recibida en la casa FRASSATI. Decide entonces dejarla, de nuevo presionado por sus padre, lo que le produjo un profundo sentimiento, que comparte en una carta, de fecha 6 de Marzo de 1.925 (uno de los pocos escritos de su causa de beatificación) a su amigo ISIDORO BONINI, y que se ha hecho famosa por sus afirmaciones sobre la fe, al hilo de este triste episodio afectivo de su vida, y en la que reflexiona de la siguiente manera:
 
"En mi lucha interna me he preguntado a mi mismo ¿por qué debo estar triste? ¿Debería sufrir, soportar a regañadientes este sacrificio? ¿Quizás he perdido la fe? No, gracias a Dios mi fe está todavía suficientemente firme y entonces reforzamos, fortalecemos esta que es la única alegría, de la cual uno puede ser pago en este mundo. Cualquier sacrificio vale sólo por ella..."
 
En el año 1922, después de meditarlo mucho, se decide a hacerse dominico terciario (esto es, laico consagrado al estilo de los dominicos) y tras su correspondiente año de iniciación, realiza sus votos como laico dominico en Mayo de 1923.
 
 
También tenía sus locuras, bromas y gracietas de juventud, de esta manera, con un grupo de amigos, de entre los más íntimos, funda una parodia de sociedad secreta a la que ponen el nombre de  "I TIPI LOSCHI" (traducido, algo así, como la SOCIEDAD DE LOS TIPOS SOSPECHOSOS), y siguiendo con la broma, el lema de esta sociedad secreta era: "Pocos pero buenos como los macarrones", ya en serio, esta fraternidad tenía por objeto cultivar la amistad y la fraternidad de sus miembros en valores más profundos: "yo quisiera que nosotros jurásemos un pacto que no conoce confines terrenos ni límites temporales: la unión en la oración".
 
A pesar de su situación acomodada, de lo que hoy llamaríamos "su paga" y de su situación familiar, a PIER GIORGIO siempre lo encontramos "tieso", porque enseguida se gastaba en obras de caridad, con los necesitados o los pobres el dinero que sus padres le daban, muchas veces los amigos le encontrarían regresando a casa a pie porque había dado a cualquier pobre el dinero que debía haber utilizado para el tranvía. Pero estaba contento de ser parte de la sociedad de SAN VICENTE DE PAUL, de ayudar a los pobres entrando en sus casas sucias y malolientes. "Ayudar a los necesitados", le decía un día a su hermana LUCIANA, "es ayudar al mismo Jesús".
 
Y probablemente visitando a los pobres en sus habitaciones es que PIER GIORGIO se enferma de poliomielitis fulminante, tremenda enfermedad que lo lleva a la muerte en el corto plazo de una semana. El 30 de junio de 1925, volviendo de su habitual vuelta de caridad, PIER GIORGIO siente un extraño dolor de cabeza y también inapetencia. De nuevo vuelve a ser víctima de la indolencia de sus propios padres, pues nadie echa cuentas de su enfermedad, ya que, en ese preciso momento, agoniza también su abuela, que centraliza la atención de sus padres, quienes casi le vienen a decir que "no importune con su insignificante enfermedad". PIER GIORGIO está por morir en silencio cuando sus distraídos padres se dan cuenta de lo que le pasa ya es muy tarde, ni siquiera un suero milagroso y experimental, por lo demás bastante caro, que sus padres hacen traer desde el INSTITUTO PASTEUR de PARÍS, surte efecto, falleciendo finalmente el 4 de Julio de 1925, a la edad de veinticuatro años.
 
A su funeral acuden amigos y sobre todo, su otra familia, muchísimos pobres. Por primera vez en su vida, sus familiares comprenden, especialmente sus padres, viéndolo tan amado, qué tipo de hijo y qué vida había llevado a cabo PIER GIORGIO FRASSATI. Fue beatificado por JUAN PABLO II el día 20 de Mayo de 1990, y en la homilía se refirió a él, como dijimos antes, como "el joven de las bienaventuranzas", es considerado como el patrón de los montañeros y escaladores.

 
Sus restos mortales descansan en una capilla de la Catedral de TURÍN, ciudad en la que desarrolló y transcurrió la totalidad de su vida.