domingo, 2 de febrero de 2014

JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA

La fiesta de hoy litúrgica de hoy, que ya se celebraba por vez primera en JERUSALÉN en el Siglo IV, era llamada antiguamente desde una perspectiva mariana, como "la Festividad de la Purificación de la Santísima Virgen" poniendo el acento, conforme lo narra el Evangelio de LUCAS, en su capítulo segundo, en virtud del cual la virgen MARÍA, de conformidad con la ley judía, fue al Templo de JERUSALÉN cuarenta días después del nacimiento de JESÚS, para consagrar al Señor a su hijo primogénito y cumplir con el rito de su purificación legal y ritual.
 
Tras la reforma litúrgica del año 1.960 la fiesta ha preferido reordenarse a su concepción cristológica, tomando ahora la denominación de  "la Festividad de la Presentación del Señor en el Templo". La ofrenda de JESÚS hecha al Padre, realizada en el Templo, se convierte ahora en preludio, en profecía, o figura, si se prefiere, de su propia ofrenda al Padre hecha en la Cruz. En este cumplimiento, meramente legal y ritual, al que no podían sustraerse ni MARÍA, ni JESÚS, en tanto en cuanto creyentes y ciudadanos judíos, se nos habla incluso del detalle del "pago de la tasa o arancel establecido" ("estipendios" que diríamos ahora) que estaba fijado en "dos tórtolas en el caso de los pobres", se nos da una lección increíble de humildad, porque nos habla de los barrios bajos, de la precariedad de los desplazados, de las familias humildes, de los pobres, de los exiliados, de los excluidos socialmente, al fin y al cabo.
Por otra parte, el rito de la bendición de las velas que se realiza también en este día, y que ya puede ser atestiguado desde el Siglo X, se inspira en las palabras del anciano SIMEÓN: "Mis ojos han visto tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos , luz para iluminar a los gentiles." A partir de este rito se deriva el nombre popular de esta fiesta como "la festividad de la Candelaria ".
 
Ayer, en GRANADA, vivíamos la celebración de nuestro patrón, San CECILIO, y se produjo un hecho que, a la luz (nunca mejor dicho) de la fiesta celebrada este día, explica mejor si cabe por qué hoy es también la "Jornada de la Vida Consagrada" y fue que, al paso de San CECILIO por el Convento de las Religiosas de las COMENDADORAS DE SANTIAGO, éstas le cantaron una canción, todas ellas emocionadas en el cancel de su convento, quizás de las pocas veces que, siendo ellas de clausura, tan cerca están de la calle.
 
Y es que, esta pequeña anécdota me hace reflexionar de la siguiente manera en la concatenación de fiestas y circunstancias:
 
Por San CECILIO, que al fin y al cabo, lo que se celebra es que "alguien, una vez, en GRANADA, recibió la fe, y lejos de guardársela para sí, como Buena Noticia, como descubrimiento gozoso, como moneda perdida o perla escondida, se puso en camino para compartirla con los demás" y de esta manera nos trajo la fe.
 
Esa misma fe que recoge, a renglón seguido, MARÍA, de la Candelaria, con su cirio encendido, alzando a Cristo, como auténtico "sol que nos nace de lo alto" para que nos alumbre a todos, para que perseveremos en la fe.
 
Y una vez más, a renglón seguido, los hombres y mujeres consagrados, los religiosos, porque ellos toman el testigo y se convierten en portadores de luz, como las novias sensatas del Evangelio, que supieron aguardar la llegada del esposo, o como decía esa otra religiosa granadina, Mª EMILIA RIQUELME, siendo como "centinelas, alerta, alerta están"...
 
Porque esa es la vida consagrada, ser puntos de luz, de referencia, para el resto de sus hermanos, de que otra forma de vivir, al modo evangélico, es posible.