jueves, 13 de febrero de 2014

ANTIGUA ORACIÓN CRISTIANA: "SEÑOR DE TODAS LAS CRUCES"

 
DESCRIPCIÓN

Os presentamos hoy otro pequeño tesoro de ese fondo documental vastísimo que son los llamados papiros de OXIRRINCO, encontrados en el Siglo XIX en la localidad egipcia del mismo nombre, y que constituyen un material precioso para comprender, entre otras cosas, la cristiandad, la fe y la liturgia de las primeras comunidades cristianas (en este caso, egipcias) de los primeros siglos.

En este caso se trata del Papiro Oxirrinco 1058, que contiene una pequela oración cristiana que hemos venido en titular "Señor de todas las cruces", y cuya descripción es la siguiente:


Pequeña 9,2 x 11,2 cms oración cristiana escrita en un fragmento de papiro, con una caligrafía griega bastante burda y vasta, por el otro lado del papiro se observan trazos irregulares, al azar, como si alguien hubiese probado una pluma de escribir. El texto se data en torno al Siglo IV o V.

TRANSCRIPCIÓN LITERAL

O q(eo)V twn parakei-
menwn staurwn
bohqhson ton do-
ulon sou Apfouan.

5Amhn.
 
TRADUCCIÓN
 
La traducción dada por el editor Arthur Hunt, op. cit. es la siguiente:

¡Oh, Señor
de todas las cruces
que caen sobre nosotros,
ayuda a tu siervo Apfuas.
 
Amén!
 
COMENTARIO
 
Pese a la brevedad del texto de esta oración, cuyo autor es un cristiano llamado APFUAS, se pueden comentar de ella algunas cuestiones interesantes:
 
 
Así, llama poderosamente la atención la expresión “Señor de todas las cruces” que no tiene correlato en ningún otro texto, sea evangélico o apócrifo, aunque no menos cierto es que el uso metafórico de la cruz sí que se encuentra presente en el evangelio Lucas 9,23:
 
En aquel tiempo, Jesus le dijo a la multitud: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.
 
En este caso la idea que subyace en la oración que se expone es que, si bien Dios no es el causante de nuestros males, o “cruces” en su sentido metafórico, sí que puede, al menos, mitigar sus efectos negativos en nosotros, lo que nos trae inmediatamente ecos de otra cita evangélica, aunque en este caso los males y los agobios de los creyentes no se asemejan metafóricamente a la cruz, sino a un yugo (Mateo 11, 28-30):
 
Venid a mí todos vosotros que están cansados y agobiados, y yo os daré descanso. Cargad con mi yugo y aprended de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestra alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana(Mateo 11, 28).