jueves, 23 de enero de 2014

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS.- DÍA 6

 
Como seguramente sabréis, por los materiales ofrecidos para esta SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, el lema elegido para este año está tomado de una cita de San PABLO a los Corintios "¿Es que Cristo está dividido?" (1 Corintios 1, 1-17):
 
Pero tengo algo que pediros, hermanos, y lo hago en nombre de nuestro Señor Jesucristo: que haya concordia entre vosotros. Desterrad cuanto signifique división y recuperad la armonía pensando y sintiendo lo mismo. Digo esto, hermanos míos, porque los de Cloe me han informado de que hay divisiones entre vosotros. Me refiero a eso que anda diciendo cada uno de vosotros: “Yo pertenezco a Pablo, yo a Apolo, yo a Pedro, yo a Cristo”. Pero bueno, ¿es que Cristo está dividido? ¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados en su nombre? ¡Es como para dar gracias a Dios el no haber bautizados entre vosotros más que a Crispo y a Gayo! Así nadie puede presumir de haber quedado vinculado a mí por el bautismo. Bueno, también bauticé a la familia de Estéfanas; fuera de estos, no recuerdo haber bautizado a ningún otro. Y es que Cristo no me envió a bautizar, sino a proclamar el mensaje evangélico. Y a proclamarlo sin alardes de humana elocuencia, para que no quede anulada la eficacia de la cruz de Cristo.
 
PABLO retaba a los cristianos de CORINTO a que reconocieran en su corazón y mostraran en sus acciones que Cristo no está dividido. Nos reta también a nosotros a realizar más plenamente la unidad que ya tenemos en Cristo. A nivel personal, me quedo con la expresión: "Cristo no me envió a bautizar, sino a proclamar el mensaje evangélico (...) para que no quede anulada la eficacia de la Cruz de Cristo".
 
Rezamos la siguiente oración, reconociendo todas estas actitudes:
 
Con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor suyo y nuestro,
agraciados por Dios en todas las maneras,
enriquecidos sobremanera con toda clase de dones por medio de nuestra unión con Cristo,
firmes en Dios que nos fortalece para el amor y el servicio,
abrazados por Jesucristo,
unidos en un mismo pensar y sentir,
superando nuestras riñas por aquel que fue crucificado por nosotros,
¿Es que Cristo está dividido?
 
Y nuestra respuesta no puede ser sino:
 
¡No! ¡Juntos, salimos al mundo para proclamar su buena noticia!