miércoles, 22 de enero de 2014

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS: DÍA 5

EL DON DE DIOS
 
 
En estos días atrás, a lo largo de nuestra ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, hemos dado gracias, pese a la división, por el don que suponen cada una de las distintas confesiones cristianas, que tanto engalanan y embellecen una realidad, mayor y preciosa, la fe, sólo "afeada" por el hecho de la existencia de la división misma.

Reflexionamos hoy sobre lo que significa ser "Don de Dios" aprendiendo de la enseñanza que nos da la propia historia de CANADÁ, cuya Iglesia es la que nos guía de la mano en esta semana de oración:

Cuando los franceses llegaron a CANADÁ en los siglos XVI y XVII encontraron una tierra rica en recursos naturales y fueron ayudados por los pueblos indígenas que se encontraron. El sentido de gratitud de los primeros colonos franceses hizo que el barco, en el cual arribó a CANADÁ el fundador de la ciudad de QUEBEC, pasara a llamarse, desde entonces como “Don de Dieu”, que significa “Don de Dios”.
 
En el ritual de la celebración de la Santa Misa, que se utiliza en CANADÁ, el invitatorio, momento en el que el sacerdote invita a los fieles a acercarse al altar a comulgar, utiliza la siguiente fórmula, dicha por el sacerdote: “los dones de Dios para el pueblo de Dios”. La unidad por la que oramos es el restablecimiento de la plena comunión entre nosotros, cuyo signo será recibir juntos los dones eucarísticos. Sin embargo, también en el camino hacia la unidad visible intercambiamos entre nosotros otros dones, que son dones de Dios para el pueblo de Dios.
 
Hoy, además, en la provincia francófona de QUEBEC, la expresión "don de Dieu" –“don de Dios”- tiene una vitalidad nueva en la comunidad cristiana y en la cultura popular. Recuerda un sentimiento de gratitud por los dones de Dios que vienen de un tiempo cuando los antepasados de los canadienses eran capaces de compartir la acción de gracias con los pueblos indígenas de Canadá. Como signo de paz y como un modo de reconocer los dones que recibimos de los demás, sería una buena sugerencia que, en el día de hoy, en vez de saludar a todos aquellos que nos encontremos con el tradiciones "¡Buenos días!" les dijéramos "¡Don de Dios!" pues -ciertamente- todos nuestros hermanos son un don de Dios en nuestras vidas.

¡DON DE DIOS!