jueves, 5 de diciembre de 2013

¿UNA CONSTITUCIÓN PARA LOS CIUDADANOS DEL REINO DE DIOS?

 
Se celebra en ESPAÑA el día 6 de Diciembre el DÍA DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, por aquello de que fue aprobada por todos los españoles el día 6 de Diciembre de 1.978, en referéndum, y curiosidad histórico-constitucional hemos de decir que es de las constituciones españolas que más nos está durando, pues ha sobrevivido, cosa rara en nuestra historia constitucional, a varias legislaturas de signos y colores políticos diferentes, y otra curiosidad, si nuestro primer texto constitucional, la Constitución Española de 1.812, es conocido popularmente como “LA PEPA”, por haber sido aprobada el día de San José, un 19 de Marzo, entonces a la actual habría que llamarla “LA NICOLASA”, pues San NICOLÁS de BARI es el santo del 6 de Diciembre, y bien mirado le pega el nombre, porque si bien en el año 1.812 todo el mundo gritaba orgulloso, por nuestras conquistas sociales en derechos y libertades frente a la monarquía absoluta “¡Viva la PEPA!”, en las actuales circunstancias, en la que los derechos más básicos sin recortados al socaire de la crisis económica, y las libertades al socaire de no sabemos muy bien que orientación ideológica, bien podemos gritar, aunque esta vez indignados “¡Viva la NICOLASA, aunque los políticos se la tomen a GUASA!"
 
Sin embargo, mención hecha a la efeméride que celebramos hoy pues San PABLO (Romanos 13,1-7) nos dice, respecto de las leyes humanas lo siguiente (hay que recordad que el mismo alegó su ciudadanía romana para exponer su caso en ROMA y escapar de los judíos):
 
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
 
No menos cierto es que, como igual advierte el propio San PABLO (Filipenses 3,20) “Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo” y entonces me pregunto, como jurista que soy, que si tuviera que pensar en una CONSTITUCIÓN DEL REINO DE DIOS, una norma suprema que ordenara todas las demás, y por la que se rigieran los ciudadanos del Reino de Dios, con su elenco de derechos y libertades… ¿Cuál sería su texto?

 
Y claro, lógicamente, no se me ocurre otro que el de las BIENAVENTURANZAS, pues, en efecto, aquí está la CONSTITUCIÓN DE LOS CRISTIANOS, nuestro elenco de derechos y deberes, pues todo depende de en el lugar en el que nos coloquemos al escuchar las bienaventuranzas, por ejemplo, pensad en “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, si somos de los que trabajamos por la paz, la fomentamos y la extendemos por el mundo, entonces, desde el lado de los “agentes” ejercemos “nuestra libertad” de construir la paz; por el contrario, si somos víctimas de la guerra, estamos en un país en conflicto, entonces “tenemos derecho a la paz” como sujetos de esa realidad a la que podemos aspirar como un derecho.
 
Así que os invito, en el día de hoy, en el que tanto homenaje tendrá nuestra Constitución Española, la humana, la jurídica, la falible, a que releáis detenidamente las bienaventuranzas, nuestra constitución como ciudadanos del cielo, la sobrenatural, la no falible, la divina y entonces os preguntéis, una por una, si la tenemos que leer como “agentes” o como “pacientes” de cada una de ellas. ¡Y no os quejéis de deberes que además es fiesta y tenéis tiempo para reflexionar sobre ello!
 
Y os dejo, a modo de curiosidad, esta foto, está tomada en el propio MONTE DE LAS BIENAVENTURANZAS, en TIERRA SANTA, porque me llamó la atención (ya que fui tomando fotos de todos los Sagrarios y de todos los crucifijos de las iglesias que visitamos) que en esta iglesia el Cristo estuviese en una ventana, vuelto hacia ella, es decir, orientado hacia el exterior, no hacia el interior de la Iglesia, pero al colocarme junto al crucifijo entendí el profundo significado de aquella “extraña ubicación” desde esa ventana se domina el conjunto del así llamado MONTE DE LAS BIENAVENTURANZAS y entonces lo entendí “¡Claro, Cristo sigue mirando al monte, predicando las bienaventuranzas!”, para todos aquellos, que allí sentados, tengan a bien escucharle, pues el mensaje no se dijo hacia dentro, el interior de la Iglesia, sino hacia afuera, hacia el monte, hacia los oyentes, una humanidad universal.