sábado, 2 de noviembre de 2013

MEMORIA DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

 
Son muchos los sentimientos, evidentemente, que se agolpan en un día como éste, de memoria de TODOS LOS FIELES DIFUNTOS, especialmente para todos los que hemos perdido un ser querido, y es que, por mucho que tengamos fe, no deja de ser la muerte un absurdo que nos aparta de nuestros seres queridos (en esta pobre comunidad que formamos de nuestros respectivos abuelos, de varios amigos cercanos, de esos que marcan la vida, de varios sacerdotes buenos y santos que nos edificaron en la fe, y de mi padre) y que aún es absurda, la muerte, para el mismo Dios, de lo contrario no diría la Escritura esas palabras tan bellas, a la par que tan fuertes, por las que "mucho le cuesta al Señor la muerte de sus hijos" (Salmo 115).
 
Por todo ello no quiero agobiaros con ninguna palabra más, que estropee el recuerdo que cada uno tenga de sus difuntos, sólo compartir con vosotros este pequeño vídeo, que muestra la última escena de la sublime y bella película "FRANCESCO E CHIARA", que narra la vida de San FRANCISCO DE ASÍS, relativo a su muerte y despedida de CLARA... será por el bello texto que acompaña (el CÁNTICO DE LAS CRIATURAS, del que dice la historia FRANCISCO mandó se lo repitieran en su lecho de muerte), será por la belleza de la escena en sí, será por la belleza de la música compuesta por Monseñor MARCO FRISINA (especialmente dotado por el Señor para tocar los corazones con sus composiciones), será simplemente porque estoy sensible -por las fechas que se tratan y por el otoño en sí mismo- pero el caso es que no puedo evitar que me asomen las lágrimas al verlo, una buena terapia, no olvidemos que las lágrimas son sanadoras en sí mismas (puede que algún día os comparta un libro, titulado "EL DON DE LÁGRIMAS", escrito por el también difunto Papa Copto SHENOUDA III):
 

 
Y os dejo el texto del CANTICO DE LAS CRIATURAS en los fragmentos seleccionados por el vídeo, sin traducción, porque aunqué esté escrito en esa especie de "latín chapurreado", o "italiano naciente" propio de la gente sencilla de la época, que poco sabía de latines cultos, como lo era el propio FRANCISCO DE ASÍS, porque la fuerza de las palabras no sólo se medio entiende, sino que además es de por sí más impactante si cabe "al natural":
 
Laudato sie, mi' Signore cum tucte le Tue creature,
spetialmente messor lo frate Sole,
lo qual è iorno, et allumini noi per lui.
Laudato si', mi Signore, per sora Luna e le stelle:
il celu l'ài formate clarite et pretiose et belle.
Laudato si', mi Signore, per sor'Acqua.
la quale è multo utile et humile et pretiosa et casta.
Laudato si', mi Signore, per frate Focu,
per lo quale ennallumini la nocte:
ed ello è bello et iocundo et robustoso et forte.
Laudato si', mi Signore, per sora nostra matre Terra,
la quale ne sustenta et governa,
et produce diversi fructi con coloriti fiori et herba.
Laudato si' mi Signore, per sora nostra Morte corporale,
da la quale nullu homo vivente pò scappare:
guai a quelli che morrano ne le peccata mortali;
beati quelli che trovarà ne le Tue sanctissime voluntati,
ca la morte secunda no 'l farrà male.