jueves, 7 de noviembre de 2013

INSTRUMENTUM LABORIS: III SÍNODO EXTRAORDINARIO DE LA FAMILIA (PARTE III)

 
3 – La pastoral de la familia en el contexto de la evangelización
 
a) ¿Qué experiencias han sido maduradas en las últimas décadas en orden a la preparación al matrimonio? ¿Cómo se ha tratado de estimular la tarea de evangelización de los esposos y de la familia? ¿En qué modo se puede promover la conciencia de la familia como “Iglesia doméstica”?
 
En este aspecto, desgraciadamente, se hace aún más evidente el divorcio existente entre la Iglesia Carisma y la Iglesia Institución. Es decir, mientras que la preparación previa al matrimonio es solamente tenida en serio por aquellas parejas de novios que proceden de un compromiso cristiano previo, igual de serio y de maduro (fueron catequistas, monitores, lectores de la parroquia, monaguillos, agentes pastorales, etc, etc…) lo cierto es que, en la mayoría de los casos, quienes deciden casarse por la Iglesia lo hacen movidos por un mero convencionalismo social, carente de compromiso, o como consecuencia de una fe tibia que no han tenido necesidad de ejercer desde su confirmación, si la tuvieron, y en el peor de los casos, desde su primera comunión, en estos casos los párrocos, más preocupados a veces “por una Iglesia de cristiandad, de cantidad, de estadística” que por cristianos bien formados, optan por unos cursillos matrimoniales “light”, que a veces consisten en la entrega a los futuros esposos de unas simples fichas, para ser leídas, con un simple cuestionario que, una vez relleno, les supondrá la obtención del sello parroquial que certifique que han recibido los cursillos prematrimoniales previos, que en nada estorbarán a la celebración de su matrimonio.
 
b) ¿Se ha logrado proponer estilos de oración en familia, que sean capaces de resistir ante la complejidad de la vida y de la cultura actual?
 
La experiencia nos dice que la mayoría de los fieles tienen el mismo recuerdo en lo que se refiere a su experiencia de oración en familia: Casi todos refieren la experiencia del rezo del rosario en familia (casi siempre dirigido por los abuelos), la bendición de la mesa antes de comer (de forma ordinaria o en fechas señaladas), y en algunas familias cristianas se mantiene la costumbre de orar, antes de irse a dormir, con los más pequeños de la casa, aunque esta práctica desaparece en cuanto los niños comienzan a ir a la escuela, o a catequesis, pudiendo afirmarse que, muchas veces, desde entonces, los padres desconocen la experiencia de oración de sus hijos. Finalmente, es mucho más raro el caso de aquellas familias que oran otros textos, juntos en familia, como pudiera ser el “diurnal” o “la liturgia de las horas”.
 
Así, desde esta experiencia, podríamos aprender, por ejemplo, de nuestros “hermanos mayores en la fe” los judíos, porque muchas de sus festividades se celebran en el hogar (como el encendido de las velas de “Chanukah” –equivalente a nuestra navidad en fechas-, la celebración de la recepción y la despedida del “Shabbat”, la fiesta de año nuevo o “Rosh Hashaná”, etc, etc…) y en la que el padre o la madre de familia, según los casos, desempeñan un auténtico papel de “liturgos domésticos” y en las que los niños suelen tener una participación activa (piénsese, por ejemplo, en las cuatro preguntas rituales que se formulan durante la celebración de la Pascua Judía, y que han de ser formuladas por el niño más pequeño de entre los presentes). Esta experiencia se podría aprovechar, desde las distintas Conferencias Episcopales, en sus respectivas comisiones de familia o liturgia, para editar algunos manuales o guías para “la celebración doméstica de algunos eventos familiares” como la instalación del Belén en Navidad, la decoración del Árbol de Navidad, la bendición de la mesa en familia, el encendido de la Corona de Adviento, alguna ceremonia de recuerdo de los familiares difuntos o ausentes, la Cena de Navidad, la llegada del Año nuevo… que ayudaran a las familias a comportarse, y celebrar en familia, como auténticas “iglesias domésticas”.
 
c) ¿En qué modo las familias cristianas han sabido realizar la propia vocación de trasmitir la fe en la actual situación de crisis entre las generaciones?
 
Se debe inculcar en los padres que, de la misma manera en que son los responsables primeros de la formación cívica de sus hijos, que no pueden delegar exclusivamente en las escuelas, muchas veces consideradas como meros “aparcamientos de niños”, es también suya la responsabilidad primera de testimoniar y hacer crecer a sus hijos en la fe, por medio de su propio ejemplo como padres cristianos, en la medida en la que la catequesis parroquial puede ayudarles, pero en modo alguno sustituirles, pues, siguiendo con el ejemplo anterior, las catequesis parroquiales tampoco son un “aparcamiento parroquial de niños”.(…)
 
e) ¿Qué aporte específico han logrado dar los matrimonios y las familias, en orden a la difusión de una visión integral del matrimonio y de la familia cristiana, que sea creíble hoy?
 
Es verdad que la familia cristiana en la sociedad actual ha dado muestras de una gran vitalidad y defensa de sus intereses, y exteriorización de ser cristianos en la sociedad actual, frente a los ataques laicistas y gubernamentales (piénsese por ejemplo en las manifestaciones en pro de la familia, en la celebración de la Jornada de las Familias, diocesanas, locales o generales) si bien no menos cierto es que, muchas de estas manifestaciones externas del ser familia cristiana en el mundo, han sido muy politizadas desde un determinado punto de vista ideológico, en contraposición con otras ideologías imperantes (en el Gobierno) y alentadas por un interés eclesial que muchas veces no ha sabido deslindar si se trataba de un cariz cristiano, o de sesgo marcadamente político. De esta manera “se ha empañado” ante la sociedad el impacto de todas estas manifestaciones, toda vez que la sociedad, lejos de ver familias cristianas en el mundo de hoy, han percibido más una visión politizada, ideologizada y sesgada de la familia que ha hecho que, automáticamente, se haya posicionado en contra de ella.
 
(…)