miércoles, 6 de noviembre de 2013

INSTRUMENTUM LABORIS: III SÍNODO EXTRAORDINARIO DE LA FAMILIA (PARTE II)

 
2 - Sobre el matrimonio según la ley natural

a) ¿Qué lugar ocupa el concepto de ley natural en la cultura civil, tanto a nivel institucional, educativo y académico, como a nivel popular? ¿Qué visiones antropológicas se dan por sobrentendidas en el debate sobre el fundamento natural de la familia?

 
Creemos que, en general, y de forma honesta, el conjunto de la sociedad entiende y comprende que, desde una perspectiva natural y antropológica, el matrimonio entre el hombre y la mujer constituyen el preludio de la célula social mínima, la familia, de cualquier unidad social superior (llámese clan, tribu, pueblo, aldea, ciudad y, finalmente, Estado).
 
Otra cosa bien distinta, si cabe, es el llamado debate social acerca de los llamados “nuevos modelos familiares”: 

·         La sociedad entiende y comprende que “la familia tradicional” es la llamada familia nuclear es la que está integrada por el padre, la madre y sus hijos, en algunos casos, también los abuelos. 

·         De la misma manera la sociedad entiende y comprende, sin mucho problema, que determinados modelos familiares (matrimonios separados y divorciados) no constituyen un “nuevo modelo familiar” propiamente dicho, sino más bien una versión fracasada del modelo familiar tradicional. 

·         En otros casos, como las familias consistentes en parejas del mismo sexo, la sociedad percibe que, en tanto en cuanto ni la antropología, ni la ciencia, ni la medicina, están en  condiciones de dar una respuesta definitiva sobre la “causa u origen de la orientación sexual de una persona” (desterrados ya los viejos mitos acerca de su mera depravación moral o vicio), estos “nuevos modelos familiares” no suplantan, ni pretenden sustituir el modelo familiar tradicional, pero requieren del mismo grado de protección social y política en sus derechos y obligaciones como ciudadanos (pensiones, viudedad, adopción) para evitar la discriminación entre las personas y los ciudadanos, sobre todo cuando estas personas “no son responsables de su orientación sexual” (como tampoco lo son de ser rubios, altos o propensos a la obesidad) por lo que no pueden ser discriminados por ello. 

b) ¿Es comúnmente aceptado, en cuanto tal, el concepto de ley natural en relación a la unión entre el hombre y la mujer, de parte de los bautizados en general?
 
 
Es una cuestión de fe que el matrimonio (entre hombre y mujer) es un sacramento, por lo que no creemos que entre los fieles pueda haber mucha discrepancia al respecto.
 
c) ¿Cómo es contestada, en la práctica y en la teoría, la ley natural en lo que respecta a la unión entre el hombre y la mujer en vista de la formación de una familia? ¿Cómo es propuesta y profundizada en los organismos civiles y eclesiales?
 

Obviamente, existe un divorcio de criterio entre la ley natural sobre el matrimonio, en la forma en la que es expuesta por la Iglesia, y la forma en que lo hace la sociedad. Mientras que la Iglesia enseña que solamente el matrimonio, desde la ley natural, es el celebrado entre hombre y mujer; la  sociedad se ve en la obligación de regular y legislar, en sus códigos y legislaciones internas, el reconocimiento en igualdad de derechos de las parejas del mismo sexo, aunque creemos que el uso hecho en la legislación de la palabra “matrimonio” no es ontológico en su sentido más estricto, sino analógico, pues no debemos olvidar que los políticos no suelen ser ni teólogos, ni filósofos, por lo que usan la palabra “matrimonio” en el sentido lingüístico más básico de “unión de dos personas con consecuencias jurídicas reconocidas por el Estado”.