lunes, 18 de noviembre de 2013

CARTA A LAS AUTORIDADES DE LOS PUEBLOS de San FRANCISCO de ASÍS

 
Como sabemos, muchas veces, ante situaciones dífíciles, los ciudadanos recurren a escribir cartas a las autoridades, me acuerdo, por ejemplo, de aquella carta que, "en un acto militar" la madre de un soldado fallecido logró "colar" a Su Majestad, la Reina SOFÍA, o esas cartas, por decenas, que los fieles hacen llegar a Su Santidad, el Papa FRANCISCO, en sus audiencias, o esas otras cartas o escritos que muchas personas aprovechan a entregar, en su propio nombre o en nombre de terceros, familiares o amigos, cuando se enteran de que vamos a ver al Alcalde, al concejal, o al famoso de turno...
 
Todas estas cartas tienen algo en común, y es la esperanza de quien las escribe de que, no siendo nada en este mundo, siendo depreciado precisamente por las autoridades, o enfrentando algún problema, entienden y sienten que la única forma de conseguir que se les escuche, o alguien se interese por ellos, es que su portavoz sea, a su vez, una persona mucho más importante que aquella que escribe la carta. Y otro detalle muy importante, que a veces nos pasa desapercibido, es que estas cartas revelan también la "calidad moral", la bondad, la pasta de la que están hechos sus destinatarios, pues las cartas de personas agobiadas, en problemas, o de simples fans y admiradores suelen ser, por lo general, olvidadas, archivadas, o contestadas de forma protocolaria, pero cuando sucede, contra todo pronóstico, he ahí la esperanza, de que son atendidas, respondidas, los problemas resueltos o los sueños cumplidos, se descubre que sus destinatarios, sea cual sea la circunstancia por la que se encuentran "por encima del resto de los mortales" (sean políticos, reyes, famosos, futbolistas, deportistas, etc,etc...), no han olvidado a su pueblo, a la gente sencilla, a aquellos que se encuentran por debajo, lo que me recuerda unas palabras dichas por el Papa FRANCISCO en uno de sus actos, con la sencillez que le caracteriza "Mientras vayas ascendiendo, saluda a todos los que te encuentres porque serán los mismos que te encontrarás, cuando vayas bajando"
 
Quiero compartir con vosotros hoy esta "CARTA A LAS AUTORIDADES DE LOS PUEBLOS" escrita por San FRANCISCO de ASÍS, pero para mostraros cuán humilde, pequeño y, sobretodo, qué claras tenía las ideas "il poverello" Porque si observamos el texto de la carta FRANCISCO no recurre a las autoridades para reclamar un favor, o un don, o una dádiva para sí mismo, sino que les escribe "por ellos mismos, por las autoridades en sí", para recordarles cuánto bien pueden hacer desde el lugar en el que se encuentran, así como la grave responsabilidad que ello les supone; y por cierto no escribe pidiendo ninguna solución a ningún problema, ni tampoco intercede por nadie, no pide "enchufes" ni trabajos, pide simple y llanamente, sin olvidar a quien se debe, que se tribute al Señor la gloria y el honor que se merece.
 
Es bueno entonces, recordad estos aspectos la próxima vez que escribamos a una autoridad,a un famoso o a un político... y a su vez, que políticos, famosos y autoridades recuerden cuántas bendiciones han recibido, cuánta es la responsabilidad que tienen y cuánto lo que han y deben de repartir, pues el Señor se lo dio primero a ellos:
 
CARTA A LAS AUTORIDADES DE LOS PUEBLOS

 
1A todos los "podestà" y cónsules, jueces y gobernantes de toda la tierra y a todos los demás a quienes lleguen estas letras, el hermano FRANCISCO, vuestro pequeñuelo y despreciable siervo en el Señor Dios, os desea a todos vosotros salud y paz.

2Considerad y ved que el día de la muerte se aproxima (cfr. Génesis 47,29). 3Os ruego, por tanto, con la reverencia que puedo, que no echéis en olvido al Señor ni os apartéis de sus mandamientos a causa de los cuidados y preocupaciones de este siglo que tenéis, porque todos aquellos que lo echan al olvido y se apartan de sus mandamientos, son malditos (cfr. Salmo 118,21), y serán echados por él al olvido (Ezequiel 33,13). 4Y cuando llegue el día de la muerte, todo lo que creían tener, se les quitará (cf. Lucas 8,18). 5Y cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este siglo, tanto mayores tormentos sufrirán en el infierno (cfr. Sabiduría 6,7).
 
6Por lo que os aconsejo firmemente, como a señores míos, que, habiendo pospuesto todo cuidado y preocupación, recibáis benignamente el Santísimo Cuerpo y la Santísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en santa memoria suya.
 
7Y tributad al Señor tanto honor en medio del pueblo que os ha sido encomendado, que cada tarde se anuncie por medio de pregonero o por medio de otra señal, que se rindan alabanzas y gracias por el pueblo entero al Señor Dios omnipotente. 8Y si no hacéis esto, sabed que tendréis que dar cuenta ante el Señor Dios vuestro, Jesucristo, en el día del juicio (cf. Mateo 12,36).

9Los que guarden consigo este escrito y lo observen, sepan que son benditos del Señor Dios.