sábado, 23 de febrero de 2013

SÁBADO I DE CUARESMA: SAN PEDRO DEL VATICANO

 
En la noche de esta estación cuaresmal se tiene la vigilia de oración, que concluye con la ceremonia, el domingo, de la recepción de las Santas Ordenes, a los sacerdotes y diáconos ordenandos de ROMA. La ordenación tiene lugar en la Basílica de San PEDRO, en la tumba del Príncipe de los Apóstoles, a quien el Señor había dado la primacía pastoral: "Apacienta a mi pueblo...". Este mandamiento está escrito en caracteres latinos y griegos gigantes con fondo de oro, a lo largo de toda la basílica. Este templo que CONSTANTINO fue el primero en empezar a construir, tuvo que resolver algunos problemas arquitectónicos, sobre todo la necesidad de que la humilde tumba del pescador fuera el centro de toda la basílica.
 
Debe de haberse sonreído PEDRO, por esta basílica, ya que cuando preguntó al Señor qué iba a tener como recompensa por haber dejado todo, el Señor le contestó que tendría cien veces más, lo que se ha cumplido en este caso, ya que la basílica centuplica el tamaño de la humilde tumba de PEDRO. La estación comienza con la lectura de las cinco lecciones bíblicas al final de las cuales resuenan las impresionantes palabras del apóstol PABLO, en su carta a los Tesalonicenses, seguido de la celebración eucarística. Esta basílica, que es el corazón del cristianismo, tienen abundantes obras de arte, y las que son, sin duda, las mejores obras de MIGUEL ÁNGEL y BRAMANTE quienes fueron capaces de engrandecer la tumba del Príncipe de los Apóstoles.
 
El eco de la liturgia, la enseñanza de PABLO, el ejemplo de PEDRO, se ha repetido aquí por los Papas, que descansan aquí, por los santos fundadores, que aquí siguen predicando desde sus nichos, los mártires y sus reliquias que nos siguen hablando de la Pasión, y se  mantiene como si fuera un moderno Monte Tabor, sobre la colina llamada VATICANA.