miércoles, 20 de febrero de 2013

MIÉRCOLES I DE CUARESMA: SANTA MARÍA, LA MAYOR

 
Las tres estaciones cuaresmales que tienen lugar en Santa MARÍA, la Mayor han tenido siempre un sentido de devoción a la Virgen, por esta razón, los peregrinos y penitentes solicitan, en Cuaresma,  la protección de la Madre celestial de CRISTO y de la Iglesia.
 
Esta basílica se levanta en la zona conocida como el ESQUILINO, construida por el papa LIBERIO, en el lugar que dice la leyenda fue marcado por la nieve caída el día 5 de Agosto del año 352. Por encima de la antigua construcción, el Papa SIXTO III construiría la actual. Las excavaciones han confirmado la existencia de una basílica de tiempos de LIBERIO, y no sólo la de SIXTO III (432-440), algo que también se puede apreciar en su interior. Se podría decir que el Papa LIBERIO habría comenzado la tarea de honrar a la virgen arquitectónicamente, y que el Papa SIXTO, un año después del Concilio de ÉFESO, que proclamó el título legítimo de la "Theotokos", o "Madre de Dios" habría culminado la tarea de honrar a la Virgen mediante este "monumento teológico" de la maternidad divina de María. Y es también la basílica más grande del mundo dedicada a la Virgen.

De hecho, la "Madonna, Salus Populis Romani" - atribuida a San LUCAS- en la magnífica capilla de los BORGHESE,  recibe ofreciendo su salud, y su cuidado de madre, a los peregrinos que vienen a pedir limosna a la que es conocida como la "salud del pueblo romano". El "hágase" de la Virgen en está vinculado directamente a los acontecimientos que la llevaron a convertirse en la Madre del Salvador y Redentor de la humanidad.
 
 
Después de admirar los restos del pesebre santo de BELÉN, donde estuvo hecho niño el Salvador del mundo y que está situado en la cripta inferior, obra excelsa, de una gran belleza de VIRGINIO VESPIGNANI, dejamos este templo tan rico en enseñanzas, pero igualmente elocuente del amor materno, que siempre otorga la tierna Madre de Dios, y seguimos nuestro camino cuaresmal.