martes, 26 de febrero de 2013

MARTES II DE CUARESMA: SANTA BALBINA EN EL AVENTINO

 
Esta antigua iglesia, llamada con el "titulus Sanctae Balbinae" aparece ya en la época de San GREGORIO Magno en el sínodo del año 595, y se identifica con otra más antigua cuyo título habría sido "Tigridae titulus", construida a su vez sobre la casa que el emperador SEPTIMIO SEVERO (193-211 ) dio a su amigo L. FABIO CYLON, que fue cónsul dos veces y prefecto de ROMA. La datación está confirmada por los sellos que hay en los ladrillos que se encuentran en las excavaciones arqueológicas realizadas.

Cabe mencionar aquí que BALBINA fue una noble matrona, hija del mártir QUIRINO, que quiso convertir su casa en una "domus ecclesiae", es decir, casas particulares hechas iglesias para la celebración clandestina de la eucaristía, con el título de "Salvador". En el interior del templo se encuentra la tumba del cardenal SURDI, destacan el trono de mármol y su ábside, y el bajorrelieve obra de MINO DA FIESOLE, que representa a CRISTO crucificado entre MARÍA y San JUAN.

En el año 1925 la iglesia fue restaurada, devolciéndole su aspecto original, siguiendo las instrucciones del profesor A. MUÑÓZ. Aquí comienza una de las pocas "estaciones" donde se permite que la procesión tenga lugar en el exterior del templo, usando para ello el atrio del vecino convento de los Premostratenses, desde el que se puede bajar a la iglesia estacional a lo largo de una pequeña calle adyacente, de esta forma se establece la íntima relación entre la vida de cada día que transcurre en las agitadas calles de ROMA y la del Espíritu, que transcurre en el silencio de sus templos.