martes, 12 de febrero de 2013

LAS ESTACIONES CUARESMALES

 
Esta CUARESMA os queremos hacer una propuesta original y novedosa, os invitamos a que realicéis con nosotros, cada día de CUARESMA, las llamadas "ESTACIONES CUARESMALES", una piadosa costumbre que se desarrolla en estos días cuaresmales en la diócesis de ROMA.
 
Las estaciones cuaresmales consisten en la reunión diaria, cada día de cuaresma, de la comunidad de los fieles, presidida por el Sumo Pontífice, el Papa, en una de las basílicas romanas asociadas a la vida y martirio de los primeros mártires romanos.  Allí, el Papa pronunciaba una oración y se partía en procesión, cantando las letanías de los santos, hasta cada iglesia titular, donde se celebraba la Eucaristía. Las oraciones y las lecturas hacían referencia a los santos y mártires relacionados con esos templos.
 
A veces, en las lecturas, la relación era sencilla de identificar; otras era muy rebuscada. Por ejemplo, el día en que se celebraba en san VITAL, que fue arrojado a una fosa, se leía la historia del patriarca JOSÉ, que fue arrojado por sus hermanos a un pozo; en santa SUSANA, mártir romana, se leía la historia de SUSANA contenida en el "libro de DANIEL"; en San MARCOS, donde está la tumba de los santos ABDÓN y SENÉN, que llegaron a ROMA desde PERSIA, se leía la historia de NAAMÁN, que peregrinó desde SIRIA hasta ISRAEL para encontrarse con el profeta ELISEO; en Santa PRUDENCIANA, se leía un evangelio relacionado con san PEDRO, que se alojó en casa de dicha mártir en ROMA; etc, etc...

 
Esta práctica, que se remonta a los siglos V y VI, tuvo su origen en la antigua costumbre de los papas de celebrar la Eucaristía asistidos por todos los presbíteros de ROMA en una de las cuarenta y tres basílicas estacionales de la ciudad de ROMA; aunque el término “estación” se aplicaba ya desde el siglo II a la reunión de la comunidad los días de ayuno y oración (miércoles y viernes). En principio se trataba de reunirse en un lugar conveniente para la liturgia cuaresmal presidida por el obispo de ROMA, que honraría sucesivamente con su presencia las comunidades más significativas en la que se ejercía su jurisdicción litúrgica. Con el paso del tiempo, a esta práctica se fue añadiendo la costumbre de que los fieles se reunieran en un lugar fuera de la iglesia para dirigirse luego en procesión hacia ella, llevando, donde la hubiere, la reliquia de la “Vera Cruz”. La procesión era acompañada por el canto de las letanías de los santos. Al pasar de los años esta práctica fue cayendo en desuso, aunque la iglesia de ROMA siempre la conservó. Solamente quedó como reminiscencia el hecho de que en los antiguos misales se especificara la iglesia en la cual debía hacerse la estación ese determinado día de Cuaresma.
 
Uno de los ejemplos más comunes es el caso del MIÉRCOLES DE CENIZA, cuya estación era celebrada en la Basílica de Santa SABINA. El misal decía: “Miércoles de Ceniza: Feria de primera clase. Estación en Santa Sabina”. Uno de los objetivos de la práctica de estas estaciones cuaresmales es el de resaltar la dimensión peregrinante del camino cuaresmal como itinerario hacia la Pascua, "en comunión con la Iglesia Triunfante, y contemplar con Ella el misterio de la Redención, acompañados precisamente por aquellos que nos han precedido en el peregrinar por el desierto de nuestra existencia terrenal y que ahora se encuentran gozando de la visión beatífica en el Cielo."
 
Así que os invitamos, a partir de mañana, a que partiendo desde Santa SABINA el MIÉRCOLES DE CENIZA, recorramos juntos estas estaciones cuaresmales, con el firme convencimiento de que al final de este peregrinar, nos espera la gloria y el triunfo de CRISTO resucitado.