jueves, 14 de febrero de 2013

JUEVES POST CENIZA: SAN JORGE EN VELABRO

Las "estaciones cuaresmales", o serie de peregrinaciones, durante la Cuaresma, por las distintas iglesias y basílicas de ROMA, a las que acude el Papa, o un delegado suyo, cada día en solemne procesión, fueron introducidas por el Papa GREGORIO II, en el Siglo VIII, dentro de la reforma moral y penitencial para este tiempo de cuaresma.
 
En este caso, la estación que hoy nos ocupa, San JORGE EN VELABRO, tiene como destino la iglesia del Santo del mismo nombre, representado como el santo guerrero, que lucha contra el demonio, bajo la forma de un dragón, y que es un santo especialmente querido y venerado en el Oriente cristiano, cuya devoción vino a ROMA, especialmente a este barrio, el AVENTINO, porque estaba frecuentado por comerciantes de origen bizantino y levantino.

Este barrio del AVENTINO siempre veneró a los primeros mártires y confesores de la persecución del cristianismo en ROMA, por eso se los llamaba arropados por -en latín- "in velum aureum", es decir, de un "velo de oro", como premio por su martirio, de esta forma la expresión latina derivó, en el italiano popular como "velabro", que da nombre al barrio en sí.

La iglesia de San JORGE EN VELABRO no difiere mucho de otras iglesias romanas como Santa SABINA o Santa MARÍA EN COSMEDÍN.

Los orígenes del templo se remontaa a mucho antes del siglo VI. El Papa San GREGORIO I la incluyó entre las diaconías (iglesias en las que se ejercía especialmente la caridad hacia los pobres y necesitados), posteriormente el Papa San GREGORIO II la incluyó dentro de la serie de las "estaciones cuaresmales".
 
 
El Papa LEÓN XII la puso bajo la advocación de San JORGE, ya que antes estaba bajo la titularida de San SEBASTIÁN, y finalmente, otro Papa Gregorio, en este caso el IV, la decoró con mosaicos y numerosos arcos. El pintor GIOTTO en el año 1325 pintó el ábside. A un lado de la iglesia todavía se puede ver una pasarela hacia la "Cloaca Máxima", una de las alcantarillas colectoras principales de la antigua ROMA. En los años noventa, la iglesia fue gravemente dañada por un atentado con bomba, que también se llevó a cabo, simultáneamente, en la basísica de San JUAN DE LETRÁN.