viernes, 4 de enero de 2013

YA VIENEN LOS REYES....

DEL EVANGELIO DE MATEO (2, 7-12)
 

 
7Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. 8Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» 9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
 
10aCuando José se asomó a la cueva vio una gran multitud de peregrinos que se acercaban a él y se dijo: 10b“Saldré afuera a recibirlos”. 10c Y cuando salió de la cueva le dijo a Simón: 10d“Parece que son adivinos, porque constantemente miran al cielo y charlan entre sí, 10e aunque de la misma manera parecen extranjeros porque su aspecto difiere del nuestro, sus vestidos son más ricos, y son de tez más oscura, 10fy parece que me han visto y vienen  hacia aquí”. 11Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. 11aDe estas palabras se deduce que no fueron tanto tres hombres, como una multitud, los que vinieron al Señor, 11bincluso aunque se acepte el nombre de sus tres líderes principales: 11cMelchor, Gaspar y Fadisarda. 12Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
 
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Os habréis dado cuenta que en esta cita del Evangelio de Mateo, la parte en color, no se corresponde con el Evangelio, sin embargo la tradición de los Reyes Magos se alimenta de más elementos que los puramente evangélicos, sin duda alguna, añadidos por la piedad y la devoción popular.
 
De esta manera la cita marcada como (10a-10e) aparece recogida en un "Comentario al Evangelio de Mateo" escrito por Sedulio Scoto, en el Siglo XI. Pero más curiosa nos puede parecer la cita marcada como (11a-11c) que incluso cita los nombres de los Reyes Magos: "Melchor, Gaspar y Fadisarda", cita tomada del mismo autor antes señalado en el comentario ya dicho.
 
 
Y es que, pese a la parquedad en palabras del Evangelio sobre el episodio de la Adoración de los Magos, la tradición y la devoción popular sobre tan importantes e insignes personajes ha sido siempre una constante en la historia de la Iglesia. Otro ejemplo lo encontramos en el "Evangelio Armenio de la Infancia del Señor", otro texto apócrifo de gran antigüedad que nos narra el siguiente episodio:
 
“El primer rey, Melkon, aportaba, como presentes, mirra, áloe, muselina, púrpura, cintas de lino, y también los libros escritos y sellados por el dedo de Dios. El segundo rey, Gaspar, aportaba, en honor del niño, nardo, cinamomo, canela e incienso. Y el tercer rey, Baltasar, traía consigo oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio."
 
Sea como fuere, la tradición de la Iglesia ha venido enseñando, desde antiguo, que la "epifanía del Señor" significa el anuncio y reconocimiento del Salvador por parte de toda la humanidad, no sólo por Israel, en la figura simbólica de unos personajes no judíos, que representarían a la gentilidad, es decir a la humanidad toda. Los dones que traen al niño tampoco son elegidos al azar por el evangelista, sino que tienen una clara significación teológica: El oro, para indicar la realeza de Jesucristo; el incienso, para indicar su divinidad; y la mirra como anticipo a su muerte, sepultura y resurrección.
 
 
A todo esto hemos de añadir la reciente catequesis, contenida en el libro "Jesús de Nazaret, la infancia" de Su Santidad Benedicto XVI, en el que ha venido a interpretar que los Reyes Magos podrían proceder de Tarsis (antiguo reino existente en lo que hoy ocupa la zona geográfica de Huelva, Cádiz y Jerez, y que sería la cuna más antigua de la civilización andaluza). Estas palabras han suscitado mucho revuelo entre los medios de comunicación, sin embargo, hemos de disculpar la falta de formación religiosa y teológica de los periodistas, ya que Su Santidad, Benedicto XVI, no está "inventando nada nuevo", sino que está interpretando, como viene haciendo la Iglesia desde siempre, el Antiguo Testamento a la luz del acontecimiento de Jesucristo.
 
De esta manera, en el Antiguo Testamento leemos (Isaías 60, 1-9):
 
"¡Levántate, brilla, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y acudirán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Echa una mirada en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti el tráfico del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, proclamando las alabanzas del Señor. Reunirá para ti los rebaños de Cadar y los carneros de Nebayot estarán a tu servicio; subirán a mi altar como víctimas gratas y honraré mi noble casa. ¿Quiénes son ésos que vuelan como nubes y como palomas al palomar? Son navíos que acuden a mí, en primera línea las naves de Tarsis, trayendo a tus hijos de lejos, y con ellos su plata y su oro, por la fama del Señor, tu Dios, del Santo de Israel, que así te honra".
 
El profeta Isaías ensalza la manifestación del Señor a todos los pueblos de la tierra, y los tributos que de ellos recibe. Las imágenes de la luz nos evocan la estrella de Belén, los reyes que se postran ante la gloria de Dios, la visita de los Reyes Magos a Jesús en Belén, se enuncian claramente los dones "incienso, oro" y, finalmente, se dice que vendrán de Tarsis, que coincide con la zona geográfica ya dicha.
 
Finalmente, para los más curiosos os diremos que los cuerpos de los tres Reyes Magos, según la tradición, se encuentran en un precioso relicario, en la Catedral de Colonia. El relicario fue abierto en el año 1.864 y los testigos oculares narran que:


En su interior, se descubrieron los restos podridos de varias vendas, que envolvían los huesos entremezclados de tres varones, aunque bien con todos ellos se podían componer tres esqueletos completos. Del análisis se deduce que uno de ellos sería más joven, siendo otro en su edad madura y el tercero, definitivamente envejecido. Examinados los restos, se envolvieron de nuevo en un paño de seda blanca y se clausuró de nuevo el relicario.
 
 
Por nuestra parte, mañana aguardaremos la visita de los Reyes Magos, con la misma ilusión que cuando éramos niños, esperando, de paso, que se hayan acordado de nosotros y nuestra pobre iniciativa "hemos visto su estrella" en favor de las Hermanitas de los Pobres del Zaidín haya dado sus frutos.