sábado, 19 de enero de 2013

SEMANA ORACIÓN UNIDAD CRISTIANOS: SEAMOS PAN PARTIDO


Caminar humildemente con Dios significa escuchar la llamada a caminar fuera de los lugares de nuestra comodidad y acompañar a los otros, sobre todo a los otros que sufren.

Nuestros huesos están secos, hemos perdido la esperanza, todo ha acabado para nosotros” (Ezequiel 37,11). Estas palabras de Ezequiel dan voz a la experiencia de muchas personas en todo el mundo hoy en día. En la India, son las ‘gente partida’ de las comunidades dalits, cuya vida habla con elocuencia de este sufrimiento – un sufrimiento que Cristo, el crucificado, comparte. Con las personas heridas de todos los tiempos y lugares, Jesús grita al Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Los cristianos están llamados a este camino de la cruz. La Carta a los Hebreos (13,12-16) no solamente deja clara la realidad salvífica del sufrimiento de Jesús ‘en los márgenes’, sino también la necesidad de que sus discípulos ‘salgan del campamento’ para unirse con él allí. Cuando nos encontramos con los que han sido excluidos y reconocemos al crucificado en sus sufrimientos, la dirección hacia la cual debemos dirigirnos queda clara: estar con Cristo significa estar solidariamente con los que están marginados, cuyas heridas él comparte.

El cuerpo de Cristo, partido en la cruz, es “partido por vosotros” (Lucas 22,14-23). El relato de la pasión de Cristo y su muerte tiene como prefacio el relato de la última cena: se celebra así como victoria sobre la muerte en cada eucaristía. En esta celebración cristiana, el cuerpo partido de Cristo es su cuerpo resucitado y glorioso; su cuerpo es partido para que podamos compartir su vida y, en él, ser un solo cuerpo.

Como cristianos en camino hacia la unidad frecuentemente vemos la eucaristía como un lugar en que el escándalo de nuestra desunión se hace dolorosamente patente, ya que, de momento, no podemos compartir juntos plenamente este sacramento como deberíamos. Esta situación nos llama a renovar nuestros esfuerzos hacia una comunión más profunda entre nosotros.

Las lecturas de hoy pueden abrir también otra pista para la reflexión. Caminar con el cuerpo partido de Cristo nos abre vías para ser juntos eucarísticos: compartir nuestro pan con el hambriento, demoler las barreras de la pobreza y de la desigualdad –estos también son ‘actos eucarísticos’, en los cuales todos los cristianos están llamados a caminar juntos.

El papa Benedicto XVI enmarca sus reflexiones sobre la eucaristía para la Iglesia justo de este modo: es un sacramento no solo para ser creído y celebrado, sino también para ser vivido (sacramentum caritatis). Manteniéndose dentro de la compresión ortodoxa de la ‘liturgia después de la liturgia’, reconoce que no hay nada ‘auténticamente humano’ que no encuentre su forma y su plenitud de vida en la eucaristía (SC 71).

ORACIÓN

Dios de misericordia, tu Hijo murió en la cruz
para que a través de su cuerpo partido
pudieran ser destruidas nuestras divisiones.
Sin embargo, lo hemos crucificado una y otra vez
por medio de nuestra desunión,
y con sistemas y actuaciones que obstaculizan tu cuidado paternal
y socavan tu justicia hacia aquellos
que han sido excluidos de los dones de tu creación.
Mándanos tu Espíritu para que insufle vida y sanación
en nuestras rupturas de modo
que podamos dar testimonio juntos
de la justicia y el amor de Cristo.
Camina con nosotros hacia el día
en que podamos compartir el único pan y el único cáliz
en la mesa común.
Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz.
Amén.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL
  • A la luz de esa tradición profética en la que Dios quiere la práctica de la justicia más que del rito vacío, nos debemos preguntar: ¿Cómo se celebra la eucaristía, el misterio del quebrantamiento y la vida nueva de Cristo, en los lugares por donde caminamos?
  • ¿Qué deberíamos hacer juntos como cristianos para dar mejor testimonio de nuestra unidad en Cristo en lugares de quebrantamiento y marginación?