jueves, 17 de enero de 2013

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 
La Iglesia nos propone cada año, desde el 18 al 25 de Enero, la llamada "SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS". Para ello, cada año, se propone un tema bíblico sobre el que reflexionar, de la mano del testimonio de alguna comunidad cristiana, para que unamos nuestra oración y nuestro compromiso personal, en aras de la consecución de las palabras dichas por Jesucristo en la oración en el huerto "Padre, que todos sean uno, para que el mundo crea" (cf. Juan 17,21).
 
Este año el lema que nos propone la Iglesia es el siguiente:
 
 
¿QUÉ EXIGE DIOS DE NOSOTROS?
(Miqueas 6,6-8)
 
 
Porque, ciertamente, y aunque sea triste reconocerlo, el mayor inconveniente y obstáculo para que "el mundo crea en el Señor, Jesús, Salvador nuestro" es precisamente la división existente entre las distintas confesiones que creemos en el Señor, Jesús.
 
 
Pero antes de dar respuesta a esta pregunta, formulada por el profeta Miqueas, hemos de conocer el testimonio que se nos propone este año, que es el de las llamadas comunidades "dalit" de la India. Como sabéis, en la India, rige aún -hoy en día- una rígida estructura de castas y clanes, de la que es muy difícil liberarse, que marca una férrea separación entre los ricos y los pobres, los parias y los "intocables", los que han de ser reconocidos y admirados y los que pueden ser explotados  pisoteados por la sociedad. En este caso, los llamados "dalits" pertenecen a la casta inferior, por ello la más vilipendiada, ultrajada, perseguida, explotada, la más pobre de las pobres, a lo que hay que añadir que es precisamente en esta casta en la que mayor número de cristianos hay, siendo doblemente marginados, por su condición de casta inferior, y por ser miembros de una religión minoritaria ante una confesión, la hindú, que adolece de la misma intransigencia, si cabe, que la de los musulmanes. Las comunidades "dalit" sobreviven sobretodo por la confección de sandalias, lo que constituye básicamente el grueso de sus escasos y exiguos medios económicos.
 
Quizás por todo ello, los "dalit" se pueden sentir más plenamente identificados con el mensaje del profeta Miqueas, uno de los que tiene mayor contenido de denuncia social en su mensaje profético. Sólamente aquellos que nada tienen, nada esperan, nada pierden... pueden abrazar con esperanza el mensaje de justicia, de restauración, de recuperación de la dignidad que adelanta el profeta Miqueas, y que se hará, definitivo, en Jesucristo, hijo de Dios y hermano de todos nosotros.
 
Cada día la Iglesia, para ayudarnos a responder a esta interpelación del profeta Miqueas "¿QUÉ EXIGE DIOS DE NOSOTROS?" en aras a la construcción de la verdadera familia unida de todos los cristianos en la sola confesión de Cristo, Señor nuestro, nos propondrá un gesto, una oración, una reflexión que, a partir de mañana, iremos compartiendo con todos vosotros.