viernes, 1 de febrero de 2013

SAN CECILIO: PATRÓN DE GRANADA

El día 1 de Febrero es el día del patrón de GRANADA: San CECILIO, aunque muchos de nuestrso lectores, sobretodo si son de fuera de GRANADA creyeran que el patrón de la ciudad fuera San JUAN DE DIOS, y aunque ciertamente lo es, ya que ambos santos son co-patrones de la ciudad, no menos cierto es que la fama la tiene nuestro aventurero y portugués santo, fundador de la Orden Hospitalaria, que San CECILIO, el primer obispo cristiano de la ciudad, anterior a la invasión musulmana, envuelto en la leyenda precristiana y el misterio. Aunque este día sea el del patrón de la ciudad, no es festivo (pues ese honor, por aquello de los calendarios laborales, le corresponde, de ordinario a nuestra patrona, la VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS y a la fecha asociada a nuestra feria grande el CORPUS CHRISTI). Por lo tanto, su fiesta se traslada y se celebra el primer domingo de Febrero, día en que hay una romería en la que se sube al SACROMONTE, hasta el lugar donde están las catacumbas del santo.
 
Según una antigua tradición cristiana medieval recogida en "la leyenda de los siete varones apostólicos", San CECILIO sería uno de los siete varones apostólicos, nombre que recibne los primeros discípulos cristianos como consecuencia de la predicación del apóstol Santiago en tierras españolas. Se le considera el primer obispo de ILÍBERIS (la actual GRANADA, cuyo nombre anterior fue, a su vez, ELVIRA) y desde finales del siglo XVI venerado como patrón de GRANADA. Tras la Reconquista, después de ocho siglos de paréntesis de dominación musulmana, y buscando enlazar la nueva Iglesia de Granada con sus más remotos orígenes en la comunidad cristiana de Ilíberis, una de las primeras parroquias creadas en la ciudad fue la de san Cecilio.
 
La extraordinaria aparición en el año 1.588, durante las obras de demolición de la llamada "Torre Turpiana", la antigua torre de la mezquita de GRANADA, porque estorbaba a las obras de la nueva catedral, de una cajita de plomo que contenía un trozo de manto de la Virgen MARÍA, una falange de San ESTEBAN protomártir y un pergamino que anunciaba la aparición de unos libros misteriosos, que traerían consigo toda una gran revelación. Tras el revuelo inicial que se formó en la ciudad, y al no aparecer los libros anunciados, la euforía volvió a su cauce, aunque como anécdota diremos que el rey FELIPE II reclamó para sí, el pretendido trozo de manto de la Virgen MARÍA, para la colección de reliquias que estaba atesorando en el Monasterio de EL ESCORIAL.
 
 
Sin embargo, con posterioridad, en el año 1.595, un hombre llamado SEBASTIÁN LÓPEZ encuentra en el Monte VALPARAISO de la ciudad, llamado a partir de ese momento, por el hallazgo, como SACROMONTE, unas cuevas en las que se encuentran una especie de catacumbas con los restos de San CECILIO, y su discípulos, San ICTIO, enterrados en los mismos hornos de cal en los que se supone fueron arrojados tras su martirio, junto con unas estrañas planchas de plomo, escritas en árabe, con una gran profusión de símbolos cristianos, narraba la leyenda de nuestros santos más antiguos, así como una especie de apócrifo, por el que la Virgen MARÍA, apareciéndose al apóstol SANTIAGO le anunciaba que los musulmanes de GRANADA se convertirían al cristianismo (el hecho de que estos textos estuvieran en láminas de plomo es lo que hizo que fueran llamados LIBROS PLÚMBEOS y que han suscitado casi más leyendas que nuestro desconocido obispo patrón).

A pesar de la polémica suscitada por los hallazgos, considerados actualmente un intento sincrético de la comunidad morisca para evitar la expulsión que finalmente acabó produciéndose, un concilio local celebrado en el año 1.600 declaró auténticas las reliquias encontradas, mientras que los LIBROS PLÚMBEOS, tras numerosas vicisitudes, fueron declarados falsos y condenados por un breve apostólico del Papa Inocencio XI en el año 1.682. A raíz de estos acontecimientos, se cambió la fiesta litúrgica de san Cecilio del 15 de Mayo, fecha en que se celebraba junto a los otros seis varones apostólicos, al 1 de Febrero, fecha de su martirio según una de las láminas encontradas. Para venerar los restos, se creó, con el impulso del arzobispo PEDRO DE CASTRO, la Abadía del SACROMONTE, lugar donde actualmente se conservan.
 
Es tradicional visitar en romería las catacumbas y el Monasterio del Sacromonte, donde después de celebrar una misa oficial con presencia de las autoridades políticas y religiosas tiene lugar una gran fiesta popular con bailes regionales. La celebración dura todo el día y es típico que se repartan habas, salaíllas y vino de la tierra. Se da el caso de que, en las catacumbas, existen dos grandes piedras, a la sazón las que ocultaban los restos, respectivamente, de los cuerpos de los santos mártires CECILIO e ICTIO, antiguamente, durante la romería, las mujeres que querían contraer matrimonio en el año entrante, besaban una de esas piedras, llamada por ello, la "piedra de casarse", mientras que aquellas que querían deshacerse de un matrimonio frustrado e infelíz besaban la otra piedra, llamada "la piedra de divorciarse", así que, si visitáis las cuevas de los santos en el SACROMONETE, tened cuidado con la piedra que besáis, la elección es vuestra.