martes, 25 de diciembre de 2012

UN NIÑO NOS HA NACIDO... ¡Y CON UN PAN BAJO EL BRAZO!

 
Antes de compartir con vosotros el desarrollo de nuestro proyecto navideño "Apadrina una cena de Nochebuena" desearos a todos, los lectores del blog, nuestros socios, colaboradores y amigos, una muy deseada y merecida...

¡FELIZ NAVIDAD!

Y ya estábamos en la mañana del día 24 de Diciembre, despiertos a las nueve de la mañana, y no tanto porque hubiese llegado el camión de HIPERCOR con los lotes que logramos reunir (unos veinte), sino por los nervios de que todo saliera bien, pues no era para nosotros, sino para los demás, recibiendo el camión que empezó a descargar los mencionados lotes.
 
 
Pese a lo sorpresivo de la llegada del camión, que no esperábamos hasta las once de la mañana (en este sentido dar las gracias al centro comercial HIPERCOR que ha hecho todo lo posible por adelantar la entrega para que la mañana no se hiciera muy larga y los voluntarios se pusieran en marcha cuanto antes), empezamos a descargar las cajas en el portal de nuestro domicilio social, en tanto en cuanto podamos tener unos locales o una sede fija.
 
 
Y aún no habían llegado los socios para ayudar con el reparto de los lotes, cuando el Señor nos bendijo a los más madrugadores con la aparición de Encarnación, una señora mayor del barrio, que vive sola, que por tener, no tiene ni reloj, y que a sus 78 años, no se había olvidado de su cita con nosotros para entregarle su lote ¡y eso que se lo dijimos casi con diez días de antelación! y es que ella iba también demasiado temprano al no saber la hora... En la foto, enseñándole a uno de nuestros socios el "papelito" en el que le escribimos la cita para que no se le olvidara. (Hay que decir que es la única foto que ponemos de un destinatario real de las "Cenas de Nochebuena" porque a ella no le importa, sin embargo, el resto de las fotos las omitimos, por salvaguardar la intimidad de las familias ayudadas, así como la de sus menores).
 
Aparte del contenido del lote convenido, el Centro Comercial HIPERCOR incorporó a cada uno de ellos un balón de fútbol, un juego de palas o raquetas y dos neceseres, o estuches, lo que bien mirado podía no ser nada, es decir, hubiésemos preferido más comida, aunque luego, reflexionando la gran cantidad de niños que hay en las familias ayudadas, no menos cierto es que no deja de ser una ilusión añadida a la hora de abrir los lotes en cada una de las familias destinatarias, lo mismo que la felicitación navideña, escrita de puño y letra por socios de la Asociación, que acompañaba cada lote, pues no se trata (y esto lo tenemos muy claro, de dar por dar, o hacer una caridad anónima, de esa que "acalla las conciencias", sino que se trata de devolver la dignidad a personas,  hermanas nuestras en la fe, que no son objeto de caridad, sino del legítimo auxilio que se prestarían los miembros de una familia entre sí, o unos hermanos, o si no, no nos llamaríamos "Familia Eucarística").
 
Nos quedamos con el sentimiento general de todos los participantes en este evento, no tanto por los socios, amigos y colaboradores de la Asociación, pues todos teníamos presente aquellas palabras del Evangelio (Lucas 17,10) “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”, ni por las palabras de agradecimiento de los destinatarios, sino porque quizás, con esta bendita mañana del día de Nochebuena, en lo que nos toca, estábamos haciendo ya realidad el gozoso anuncio de los ángeles al mundo (Lucas 2,14): “Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”… Y con estos sentimientos nuestros voluntarios (ver foto) comenzaron el reparto.
 
Al menos una cosa había en la cara de todos, la sonrisa transparente de que sabe que hace bien, mientras que las lágrimas de emoción, esas quedan en lo secreto de la casa y el corazón de cada uno de nosotros.

 
ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS
 
Habíamos preparado, Señor, nuestro banquete,
el de nuestra casa, nuestra familia, nuestros amigos,
y viniste diciendo que no era suficiente,
nos querías saliendo a los caminos,
invitando a pobres, mendigos, necesitados,
y así lo hizimos, Señor, en tu nombre,
y llenamos un salón de invitados para ti.
¡ a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu Nombre da la gloria!
 
AMÉN