martes, 12 de diciembre de 2017

EL SEÑOR TE QUIERE MÁS QUE A LAS OTRAS NOVENTA Y NUEVE


MATEO es el evangelista de la MISERICORDIA, se le podrán achacar muchas cosas a la redacción del Evangelio de MATEO, que si es muy judaizante, que si es de un griego tosco, que si es más áspero, etc, etc... pero MATEO es quien mejor dibuja, con la Palabra, la misericordia de Dios para con nosotros, que se hace rostro, en JESUCRISTO, nuestro Señor. MARCOS ha expresado en su Evangelio el impulso dramático de la misericordia; LUCAS por su parte ha desarrollado la misericordia en dos grandes parábolas, pero sólo MATEO ha elaborado "un verdadero tratado de la misericordia" que alcanza su máxima expresión en la bienaventuranza:

Dichosos los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. 

(Mateo 5, 7)

Y en este contexto las bellas palabras del Señor, en el Evangelio de hoy (Mateo 18,12-14), otra pincelada magistral de la misericordia, y que a mí, personalmente, me toca mucho más que esa otra página sublime de la misericordia que es la parábola del hijo pródigo, y es la presentación del Señor como pastor que se preocupa por la oveja perdida:

¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Pero a pesar de que la oveja díscola abandone la seguridad del redil, a pesar de ponerse ella misma en peligro, a pesar de que el propio pastor ha de pasar por la fatiga y el trabajo de buscarla, además, al encontrarla no le riñe, ni le regaña... No me resisto a compartiros, pese a lo apócrifo de la fuente (Evangelio de Tomás, 107) lo que sigue al texto del Evangelio de hoy (bueno, más bien, lo que añade):

Luego —tras la fatiga— dijo a la oveja: Te quiero más que a las noventa y nueve.

Ya que ya mismo pondremos el Belén de casa, o de la parroquia, o del colegio... ¡Y las ovejas no pueden faltar! Hoy me voy a adelantar yo al "Gesto de #Adviento" proponiendo, valga la excepción, el mío propio, coged cada ovejita y con un rotulador ¡marcarlas con el nombre de vuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo, gente que sabéis que pueda estar alejada del Señor! 

Y cada vez que contempléis el Belén, ya terminado, cuando miréis las ovejas, pensad en todos esos nombres y repetid, a modo de jaculatoria, cada vez: "El Señor te quiere, más que a las otras noventa y nueve".